Esta madrugada, cuando me levanté, me enteré del rescate milagroso de Vanesa, la niña de 3 años que se había caído en un pozo de más de 20 metros de profundidad y alrededor de 30 centímetros de diámetro.
El suceso, al conocerse conmocionó a todo el mundo, y la gran mayoría nos fuimos a dormir rezando por un final feliz. Gracias a Dios y a la pericia de los bomberos voluntarios, ésta mañana nos levantamos con la feliz noticia de su rescate.
Durante el desayuno vi una nota con una entrevista a uno de los bomberos voluntarios que participó del rescate, hablo de trabajo en equipo y destacó el compromiso de todos por hacer bien las cosas para salvar la vida de la niña.
El hombre, entiendo que es sereno, de eso trabaja y es "voluntario", una palabra que se debe tener muy en cuenta. Es gente que se ofrece y se expone para cumplir un servicio solidario a la sociedad. Es gente que tiene mi admiración y respeto, como seguramente de muchos.
Muchas gracias Señores bomberos Voluntarios, otra vez más han dado clase.