Según las noticias modelos climáticos señalan el debilitamiento de La Niña
y una transición hacia condiciones neutras antes de la posible aparición de
El Niño en la segunda mitad de 2026.
Probabilidades de un Fenómeno de El Niño "Fuerte"
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| Visto en La Nación |
Hacia marzo de 2026, los modelos de la NOAA y otros centros internacionales
indican una transición consolidada. Mientras que la probabilidad de entrar
en una fase de El Niño para el segundo semestre de 2026 se sitúa entre el
50% y 60%, la determinación de su intensidad ("fuerte" o "moderado") todavía
es materia de debate técnico.
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Factores a favor de un evento intenso: El calentamiento global
antropogénico está elevando las temperaturas base del océano. Esto
significa que incluso un evento El Niño con anomalías térmicas moderadas
puede comportarse como uno "fuerte" debido al exceso de energía
acumulada en el sistema climático global.
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Incertidumbre estacional: Existe lo que los meteorólogos llaman la
"barrera de la primavera", un periodo donde las proyecciones a largo
plazo pierden precisión. Sin embargo, las señales de calentamiento en la
zona Niño 3.4 del Pacífico son consistentes.
Consecuencias para la Región del MERCOSUR
Para los países del bloque, El Niño suele traducirse en un aumento de la
humedad y las precipitaciones, lo cual es una "espada de doble filo".
A. Impacto en el Sector Agropecuario
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Argentina y Uruguay: Históricamente, El Niño favorece los rendimientos
de la cosecha gruesa (soja y maíz) al garantizar lluvias abundantes
durante las etapas críticas de crecimiento. No obstante, un evento
"fuerte" conlleva el riesgo de inundaciones en la zona núcleo y el
Litoral, dificultando las labores de siembra y cosecha.
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Sur de Brasil y Paraguay: Se esperan precipitaciones por encima de lo
normal. En Paraguay, esto podría generar una recuperación de los niveles
de los ríos, beneficiando la logística fluvial, pero las tormentas
severas pueden dañar la infraestructura rural.
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Norte de Brasil: A diferencia del sur, el norte y el noreste brasileño
suelen enfrentar sequías severas durante El Niño, lo que podría afectar
la producción de granos en esa latitud y aumentar el riesgo de incendios
forestales.
B. Infraestructura y Gestión de Riesgos
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Inundaciones Ribereñas: El aumento del caudal en las cuencas del
Plata, Paraná y Uruguay es una amenaza constante. Un El Niño fuerte en
la segunda mitad de 2026 obligaría a planes de contingencia para
poblaciones costeras en ciudades como Buenos Aires, Rosario, Asunción
y Montevideo.
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Energía: Para países con alta dependencia hidroeléctrica como
Paraguay y Brasil, el aumento de lluvias asegura el llenado de
embalses (como Itaipú y Yacyretá), garantizando la seguridad
energética, pero requiere una gestión cuidadosa de las aperturas de
vertederos para evitar desastres aguas abajo.
C. Salud Pública
El aumento de la humedad y las temperaturas suele favorecer la
proliferación de vectores de enfermedades como el Dengue, Zika y
Chikungunya. En el MERCOSUR, un 2026 marcado por El Niño requeriría
campañas de prevención más agresivas ante el riesgo de epidemias
estacionales.
Conclusión
Si bien es prematuro confirmar un "Súper El Niño", la transición
climática es un hecho. De confirmarse, se espera un aumento en la
frecuencia e intensidad de lluvias, tormentas eléctricas y otros fenómenos
meteorológicos extremos en varias zonas de la región. Sin embargo, los
expertos señalan que los efectos de El Niño no son uniformes y pueden
variar según cada país o región.
La región debe aprovechar la actual fase neutra para fortalecer la
infraestructura de drenaje y los sistemas de alerta temprana,
transformando la abundancia de agua de una amenaza en una ventaja
productiva.
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| Imagen desarrollada con Google Gemini |
Crisis Hídrica en el NOA y Cuenca Salí-Dulce (Enero-Marzo 2026)
1. El Fenómeno Climático en Desarrollo
El escenario de inundaciones que afecta a Tucumán, Santiago del Estero y
parte de Salta no responde a un único factor, sino a la convergencia de
tres fenómenos: