Siempre he escuchado que la base del negocio bancario está en la confianza del cliente en la entidad.
Y es totalmente cierto. A diferencia de las empresas de comercio o manufactura, cuyo valor radica en la producción y el intercambio de bienes tangibles, el negocio bancario es, en su esencia más pura, un negocio de intermediación basado en la promesa y el tiempo, donde la confianza del cliente lo es todo.
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| Visto en Infobae |
El colapso y posterior proceso de resolución de ueno bank en Paraguay representa uno de los terremotos financieros e institucionales más graves de los últimos años en el país. Tocó de lleno las fibras de la política, los fondos públicos y la confianza en el sistema de intermediación digital.
Para tener en cuenta, tras fusionarse por absorción con Visión Banco, ueno bank S.A. pasó a ser el banco con la mayor cartera de clientes del país. A junio de 2026 reportaba 2,94 millones de clientes, equivalentes a cerca del 63% de la población adulta, y era uno de los cuatro bancos sistémicos del país.
La entidad también administraba fondos públicos. Según Última Hora y otros medios, a fines de agosto de 2026 custodiaba unos 4,8 billones de guaraníes (alrededor de 850 millones de dólares) de dinero estatal, solo por detrás del Banco Nacional de Fomento. ABC Color informó en 2024 que el banco estaba vinculado a ueno Holding, de la cual Santiago Peña es accionista. En los meses previos, la entidad estuvo bajo escrutinio. Bloomberg informó que sus bonos cotizaban por debajo de los 90 centavos en medio de la vigilancia regulatoria y que el banco preparaba medidas para reforzar su capital. ABC Color publicó que los fondos estatales y del IPS en la entidad superaban su patrimonio efectivo.
A continuación, se detalla cómo se produjo el colapso, el papel del Banco Central del Paraguay (BCP) y las complejas esquirlas políticas que salpican al gobierno de Santiago Peña.
1. ¿Cómo se llegó a producir el problema en ueno bank?
ueno bank se había posicionado agresivamente como un emblema de la modernización digital, la inclusión financiera acelerada y la banca de nueva generación en Paraguay, logrando amasar una base masiva de clientes (millones de usuarios). Sin embargo, detrás de esa fachada de innovación tecnológica operaban graves fallas estructurales y de gobernanza:
- Préstamos a empresas vinculadas: Las investigaciones y las auditorías de la Superintendencia de Bancos destaparon que la entidad otorgó créditos millonarios a empresas vinculadas de manera indirecta u oculta a su propio grupo controlador (el Grupo Vázquez), utilizando estructuras documentales opacas para eludir las normativas de control de riesgos y límites de endeudamiento cruzado.
- Deterioro de la solvencia y la liquidez: A raíz de estas malas prácticas crediticias, las carteras sufrieron un deterioro severo. El índice de solvencia de la entidad se desplomó por debajo del 50% del mínimo legal requerido, lo que obligó al BCP a decretar su estado de inviabilidad a corto plazo.
- Exposición masiva de fondos públicos: Lo que agravó drásticamente la crisis a nivel sistémico y social fue que ueno bank se había convertido en el destino de enormes depósitos del Estado. Se estima que unos 380 millones de dólares de recursos públicos —pertenecientes al Instituto de Previsión Social (IPS), incluyendo los fondos de jubilación de decenas de miles de retirados, además de dinero de la ANDE e Itaipú— quedaron atrapados y congelados de la noche a la mañana.
2. ¿Actuó correctamente el Banco Central del Paraguay (BCP)?
La actuación del BCP ha estado envuelta en un fuerte manto de sospecha y críticas divididas: