La práctica de compartir fotografías, videos o datos de menores de edad en redes sociales y aplicaciones de mensajería —fenómeno conocido en ciberseguridad como sharenting— representa una exposición con serias implicaciones en la privacidad e integridad física y digital de los niños.
![]() |
| Imagen de Manisha. Visto en http://canadianfamily.org |
Aunque suele hacerse de forma bienintencionada para compartir momentos familiares, los expertos en protección de datos y ciberdelincuencia advierten sobre diversos riesgos y consecuencias clave:
Principales riesgos y consecuencias
- Rastreo de ubicación y patrones de rutina: Las imágenes publicadas frecuentemente revelan información contextual clave (escudos escolares, parques habituales, fachadas de viviendas o uniformes). Además, las fotos digitales suelen contener metadatos (EXIF) que incluyen coordenadas GPS exactas, lo que facilita el mapeo de la rutina diaria del menor por parte de terceros no autorizados.
- Uso indebido de imágenes e Inteligencia Artificial: Una vez que una imagen se sube a plataformas públicas o a estados de mensajería, se pierde el control técnico sobre su distribución. Estas fotografías pueden ser capturadas, archivadas o procesadas mediante herramientas de IA generativa para la creación de deepfakes, suplantación de identidad o, en los escenarios más graves, la incorporación del material a redes de explotación o distribución ilegítima de contenido.
- Ingeniería social y estafas (Phishing dirigido): La sobreexposición de detalles personales sobre los niños (nombres completos, fechas de cumpleaños, actividades extracurriculares) proporciona insumos detallados a actores maliciosos para realizar ataques de ingeniería social o estafas contra los propios familiares, simulando conocer al menor o sus circunstancias actuales.
- Afectación a la huella digital y privacidad futura: Publicar imágenes sin el consentimiento explícito del menor construye una huella digital permanente que no eligió. Esto puede generar conflictos sobre su derecho a la propia imagen y privacidad a medida que crece, exponiéndolo potencialmente a situaciones de acoso escolar (cyberbullying) en el futuro.
Matices según la plataforma
- Instagram y Facebook: Aunque las cuentas estén configuradas como "privadas", las métricas de alcance y la infraestructura del modelo de datos de estas plataformas permiten que las imágenes sean compartidas indirectamente a través de capturas de pantalla o descargadas por contactos dentro de la red social.
- WhatsApp: A menudo se percibe como una red más restringida, pero las fotografías enviadas a grupos multitudinarios o publicadas en los "Estados" quedan expuestas a todos los contactos guardados en la libreta del teléfono, cuyo nivel de seguridad o confiabilidad no siempre es uniforme ni controlable.
Recomendaciones de mitigación
- Evitar subir fotos donde el rostro del menor sea claramente visible, con la vestimenta del colegio o en ubicaciones fácilmente identificables.
- Desactivar la geolocalización de la cámara del dispositivo antes de tomar fotografías destinadas a ser compartidas.
- Utilizar canales directos y cifrados para compartir recuerdos exclusivamente con el núcleo familiar más cercano, evitando los estados públicos o las historias en redes sociales.
Vector de facilitación
Los organismos de ciberseguridad y las fuerzas policiales advierten que el sharenting no actúa de forma aislada, sino como un vector de facilitación o insumo de información para diversos delitos.






