Así siguieron el rastro de uno de los mayores maestros de la falsificación
de dinero del mundo.
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Visto en The New York Times
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Faltaba mucho para el amanecer del 14 de octubre de 2023, cuando un equipo de
agentes del orden se reunió con cuatro pelotones del ejército cerca del
municipio de Caldono, en el suroeste de Colombia. Los funcionarios, liderados
por un investigador de carácter apacible llamado Leonardo Prieto, se
preparaban para allanar una instalación donde se sospechaba que se producían
billetes falsos de dólares estadounidenses. Algunos de los billetes
falsificados más realistas en denominaciones de dólares provienen de Colombia,
que es uno de los principales productores de moneda falsificada del mundo.
En circunstancias normales, una redada de este tipo habría sido una
operación sencilla para las autoridades, pero Prieto y sus colegas
necesitaban apoyo militar en esta parte del país, donde el gobierno solo
tiene presencia nominal. En Caldono, el Ejército de Liberación Nacional, un
grupo insurgente de extrema izquierda, y el Clan del Golfo, una milicia de
derecha considerada como el mayor cártel de drogas de Colombia, llevan años
enfrentados por el control de minería ilegal en la zona y el cultivo ilícito
de coca.
El día de la redada, un convoy de vehículos con tropas armadas escoltó al
equipo de Prieto, que viajaba en varias camionetas pick-up. Soldados en
motocicletas lideraban la caravana en el crepúsculo matutino, conduciendo
por un camino de tierra hasta una finca de cannabis, el sitio de la presunta
planta de falsificación. En una casa grande de la propiedad, seis personas
aún dormían, hasta que los rugidos de las motocicletas las despertaron.
Intentaron escapar, me contó Prieto después, pero cinco fueron capturadas de
inmediato. La persona que huyó nunca fue atrapada.
Dentro de la casa, Prieto y sus colegas encontraron moneda falsificada con
un valor nominal de 1,6 millones de dólares en hojas sin cortar de billetes
de 50 dólares impresos en papel de alta calidad. El equipo de Prieto incautó
las planchas de impresión utilizadas para la falsificación, así como una
impresora de inyección de tinta, una guillotina de papel, una máquina
contadora de billetes y una variedad de tintas. Luego los agentes, que se
filmaban en video para tener pruebas que presentar ante el tribunal,
destruyeron con un mazo la prensa de impresión litográfica que los
falsificadores habían estado utilizando. Los investigadores a veces hacen
esto porque una prensa offset, que pesa alrededor de 450 kilos y suele estar
atornillada al piso, puede ser demasiado difícil de trasladar como
evidencia. “Quedó como chatarra”, dice Prieto.
En algunas partes de América Latina, producir dólares falsos es visto
ampliamente como un delito de bajo riesgo y alta recompensa. Aunque parte de
la moneda falsificada se introduce de contrabando en Estados Unidos, una
mayor proporción termina circulando en las economías locales de toda la
región. Ecuador, El Salvador y Panamá —países latinoamericanos donde el
dólar estadounidense es la moneda oficial— son destinos especialmente
atractivos. Los billetes falsos funcionan como dinero real, cambiando de
manos por bienes y servicios, hasta que se detecta la falsificación...
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