Varios medios, entre ellos
The New York Times, han reportado un notable aumento en la actividad de aeronaves militares
estadounidenses en la base de Comalapa, adyacente al principal aeropuerto
internacional de El Salvador.
Un breve comentario sobre los objetivos declarados y analizados de esta
fuerza, según la información disponible:
1. Objetivo Declarado: Expansión de operaciones antinarcóticos
El objetivo principal y declarado de este despliegue es una intensificación significativa de las operaciones antinarcóticos en la región.
- Interdicción, no solo monitoreo: Históricamente, la presencia de EE. UU. en Comalapa (conocida como Localidad de Seguridad Cooperativa o CSL) se centraba en el monitoreo y la vigilancia para detectar rutas de narcotráfico. Los informes actuales sugieren un cambio de "poder blando" (vigilancia) a "poder duro" (interdicción).
- Activos de Ataque y Vigilancia: Los reportes identifican aeronaves específicas que respaldan esta misión.
- P-8A Poseidon: Un avión de reconocimiento y patrulla marítima, ideal para rastrear embarcaciones en el Océano Pacífico.
- AC-130J Ghostrider: Una aeronave de ataque (cañonero) diseñada para operaciones especiales y apoyo aéreo cercano. Su presencia indica una capacidad para la interdicción activa y el ataque directo a objetivos, como las embarcaciones de narcotraficantes.
- Zona de Operación (Pacífico/Caribe): La ubicación en El Salvador es estratégicamente vital. Ofrece un punto de reabastecimiento y operaciones crucial para misiones de largo alcance sobre el Pacífico Oriental, que es una ruta principal para el contrabando de cocaína desde Sudamérica hacia el norte. También permite el acceso al Caribe occidental.



