Ésta mañana, en mi caminata mañanera me di una buena vuelta por un sector
de nuestro Parque Aguirre, que hacía mucho tiempo no visitaba. Cómo he
comentado, una buena caminata en espacios verdes nos hace muy bien, y una
arbolada de eucaliptos tiene algunos beneficios extras.
Caminar bajo una arboleda de eucaliptos no solo es un descanso visual; es
casi como entrar en un difusor de aromaterapia gigante y natural.
Lo cierto es que me di con que en el amplio sector lateral derecho de la
Avenida Pozo de Vargas hay muchos tocones de arboles, como se les dice al
pie del tronco que queda tras su corte. No es algo lindo de ver por la
pérdida del árbol. Aunque hay que considerar que los tocones se
transforman y comienza una nueva etapa ecológica fascinante.
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| Foto de la serie "Tocones", de Jorge S. King ©2026 |
Ese tronco se convierte en refugio, alimento y hogar para innumerables
organismos. Hongos, insectos, líquenes y bacterias inician el proceso de
descomposición, devolviendo nutrientes al suelo y cerrando el ciclo
natural. Sin ese proceso, los bosques pierden fertilidad y
biodiversidad.























