El cardenal Giovanni Battista Re presidió la homilía y repasó el
pontificado de Bergoglio frente a unos 50 líderes mundiales; unas 400.000
personas participaron de los eventos.
La Plaza de San Pedro durante la ceremonia fúnebre. Visto en
La Nación
ROMA.- Roma Caput Mundi, “Roma cabeza del mundo”. La expresión latina resume
a la perfección lo que se vivió este sábado durante el impresionante funeral
solemne de Francisco, que atrajo a esta capital —totalmente colapsada y
blindada por un evento histórico— a los poderosos del mundo y a una multitud
conmovida por su muerte. En total, unas 400.000 personas se acercaron con
fervor y gratitud a despedir a Jorge Bergoglio: 250.000 al funeral en la
Plaza de San Pedro y otras 150.000 acompañaron el recorrido del papamóvil
que trasladó el féretro hasta la Basílica Santa María la Mayor.
El funeral incluso dio lugar a una suerte de último “milagro” del papa
Francisco, defensor a ultranza de la cultura del diálogo en un mundo cada
vez más polarizado: un inesperado encuentro entre Donald Trump y Volodimir
Zelensky. En una imagen publicada por el presidente ucraniano en sus redes
sociales, ambos aparecen frente a frente, conversando con confianza, casi en
tono de confesión, sentados en dos simples sillas dentro de la Basílica de
San Pedro...
Tras el adiós a Francisco, cuándo empieza y cómo será el cónclave
para elegir al nuevo Papa. "La Capilla Sixtina los espera. Las normas establecen que el cónclave
no debe convocarse durante los Novediales —el período de nueve días de
misas por el alma del papa fallecido, que empieza a contarse desde el
entierro— ni extenderse más allá del vigésimo día tras su muerte. En
este caso, con el funeral fijado para el 26 de abril, los Novediales
concluirán el 4 de mayo, y el cónclave podrá comenzar entre el 5 y el 10
de mayo, fecha límite marcada por la normativa vaticana". Publicado por
Infobae. 26/04/2025.
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El papa Francisco, quien partió a su recompensa la mañana después de
Pascua a los 88 años, fue una versión del papa liberal que muchos
católicos habían deseado con fervor durante el largo pontificado de Juan
Pablo II y el más breve de Benedicto XVI: un hombre cuya visión del mundo
fue moldeada y definida por el Concilio Vaticano II y cuyo pontificado
buscó renovar su revolución, una gran modernización de la Iglesia
Católica.
En al menos un sentido, tuvo éxito. Durante generaciones, los
modernizadores lamentaron el desmedido poder del papado, el anacronismo de
una autoridad monárquica en una era democrática, la forma en que el
concepto de infalibilidad papal congelaba los debates católicos mientras
el mundo avanzaba a toda velocidad. En teoría, Francisco compartía esas
preocupaciones, prometiendo una iglesia más colegiada y orientada
horizontalmente, más sinodal, en la jerga de la burocracia católica. En la
práctica, a menudo utilizó su poder de la misma manera que sus
predecesores: para vigilar y suprimir desviaciones de su autoridad, salvo
que esta vez los objetivos eran los conservadores disidentes y
tradicionalistas, en lugar de los progresistas y modernizadores...
Cuando tras la renuncia de Benedicto XVI al pontificado, nuestro arzobispo
de Buenos Aires, Jorge Mario Bergoglio fue elegido papa el 13 de marzo de 2013,
en casa nos alegramos y conmovimos hasta las lágrimas, agradeciendo
devotamente a nuestro querido Tata Dios por concedernos un papa argentino.
Pienso que mayor o menor medida en general todos los argentinos lo vivimos
así. Y nos generó grandes expectativas.
Con el tiempo en casa y en nuestro ámbito, lamentablemente no estuvimos
felices con el plano político y algunas formas ideológicas que fue
desarrollando Francisco en su pontificado. Sin embargo, siempre respetamos
su autoridad, validamos todo lo bueno de sus acciones y rogamos por él,
especialmente en los últimos tiempo que tuvo que afrontar sus problemas de
salud.
Francisco murió hoy a los 88 años, como el tercer papa más longevo de la
historia de la Iglesia católica. Aunque previsible, un duro momento para la
Iglesia Católica, tanto para la institución como para el pueblo católico,
todos somos iglesia.
Francisco (Franciscus PP.), de nombre secular Jorge Mario Bergoglio, nació
en Buenos Aires el 17 de diciembre de 1936, falleció en la Ciudad del
Vaticano, hoy, 21 de abril de 2025, la Casa de Santa Marta su lugar de
residencia. Había renunciando al Palacio Apostólico Vaticano usado por los
papas desde Pío X (1903).
Fue el 266.º papa de la Iglesia católica. Como tal, fue el jefe de Estado y
el octavo soberano de la Ciudad del Vaticano. Tras la renuncia de Benedicto
XVI al pontificado, fue elegido el 13 de marzo de 2013 en la quinta votación
efectuada durante el segundo día de cónclave.
Su última aparición ante los fieles fue tan solo 15 horas antes de su
fallecimiento, precisamente dando un breve discurso por el Domingo de
Resurrección ante más de 5000 personas. En su último discurso clamó por la
paz mundial diciendo "No puede haber paz sin libertad de religión, libertad
de pensamiento, libertad de expresión y respeto por las opiniones de los
demás". Su última bendición compartida fue Urbi et orbi.
Que descanse en paz y brille para él la luz que no tiene fin.-
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Según informó
aciprensa, un resumen del discurso del Santo Padre fue leído este sábado 2 de
diciembre por el Secretario de Estado del Vaticano, Cardenal Pietro Parolin,
mientras que el
discurso completo
fue distribuido a los presentes.
Papa Francisco. | Crédito: Alessia Pierdomenico - Shutterstock Visto
en
aciprensa
“Lamento no poder estar reunido personalmente con ustedes, como hubiera
querido, pero me hago presente porque la hora es apremiante. Me hago
presente porque, ahora más que nunca, el futuro de todos depende del hoy que
escojamos”, sostuvo Francisco al inicio de su discurso.
“Me hago presente porque la devastación de la creación es una ofensa a
Dios, un pecado no sólo personal sino estructural que repercute en el ser
humano, sobre todo en los más débiles; un grave peligro que pende sobre
cada uno y que amenaza con desencadenar un conflicto entre generaciones”,
continuó.
En su mensaje a la COP28, instó a la reflexión sobre la elección entre
“una cultura de la vida o de la muerte” y llamó a la acción: “Les pido de
corazón: ¡escojamos la vida, elijamos el futuro!”. “¡Escuchemos el gemido
de la tierra, oigamos el clamor de los pobres, demos oídos a las
esperanzas de los jóvenes y a los sueños de los niños! Tenemos una gran
responsabilidad: velar porque no se les niegue el futuro”.-
Este 2 de diciembre, la Oficina de prensa de la Santa Sede
informó
que la salud del Papa Francisco ha mejorado y continúa recibiendo la
terapia adecuada. También anunció que recitará el Ángelus de forma
virtual, por precaución, mañana domingo.-
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CRACOVIA, 27 Jul. 16 / 10:07 am (ACI).- El Papa Francisco afirmó que el mundo actual está en guerra, pero no es una guerra de religiones, en declaraciones a bordo del avión que lo llevó de Roma a Cracovia para participar en la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) que se inició ayer.
El Papa Francisco en el avión rumbo a Cracovia. Foto: Alan Holdren
Visto en ACI Prensa
“Quiero aclarar una cosa: cuando hablo de guerra, hablo en serio de eso pero no hablo de guerra de religión. Es una guerra por el dinero, por los recursos, por la naturaleza, por el dominio”, dijo el Santo Padre a los periodistas con quienes llegó hoy a Polonia.
“Esta es la guerra. ¿Alguno piensa en la guerra de religión? No, todas las religiones quieren la paz. La guerra la quieren los otros. ¿Entendido?”, continuó.
COP21, el término abreviado del inglés para la vigésimoprimera Conferencia de las Partes de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático (Conference of the Parties (COP) to the United Nations Convention on Climate Change).
Planeta está en un "punto de inflexión" por el clima, líderes buscan histórico acuerdo
Por Bruce Wallace y Alister Doyle, publicado por Reuters.
PARIS (Reuters) - Los líderes mundiales iniciaron el lunes un ambicioso esfuerzo para contener el alza de las temperaturas del mundo, con el presidente francés Francois Hollande asegurando que el planeta está en un "punto de inflexión" en la lucha contra el calentamiento global.
Unos 150 jefes de Estado, entre ellos el presidente estadounidense, Barack Obama, y su par chino, Xi Jinping, instaron a hallar una causa común en dos semanas de negociaciones destinadas a reducir la dependencia de los combustibles fósiles que sufre la economía global.
Logo de COP21
La imagen no pertenece a la nota de Reuters
Los líderes arribaron a las conversaciones sobre cambio climático de Naciones Unidas en París acompañados por altas expectativas y armados con promesas de actuar.
Luego de décadas de complicadas conversaciones marcadas por el fracaso de la anterior cumbre de Copenhague hace seis años, tampoco está asegurado algún tipo de acuerdo histórico para mediados de diciembre.
"Lo que nos debería dar esperanza es que este es un punto de inflexión, que este es el momento que finalmente determinamos que queremos salvar nuestro planeta. Es el hecho de que nuestras naciones comparten un sentido de la urgencia sobre este desafío y una creciente conciencia de que está dentro de nuestro poder hacer algo sobre ello", dijo Obama.
Las advertencias de científicos del clima, demandas de activistas y exigencias de líderes religiosos como el Papa Francisco, sumadas a grandes avances en fuentes de energía alternativa como la solar, son factores que han añadido presión para recortar las emisiones de gases de efecto invernadero, responsables por el calentamiento del planeta.
"AL BORDE DEL SUICIDIO"
La mayoría de los científicos dicen que la ausencia de medidas radicales en París llevaría al mundo a enfrentar temperaturas promedio mucho mayores, provocando más tormentas catastróficas, sequías más frecuentes y el incremento de los niveles de los mares por el derretimiento de los cascos polares.
Ante estas alarmantes proyecciones, los líderes de las naciones responsables de cerca del 90 por ciento de las emisiones de C02 en el mundo han llegado con compromisos para reducir su producción nacional de gases de efecto invernadero, aunque en niveles diferentes.
FILADELFIA, 27 Sep. 15 / 03:47 pm (ACI).- El Papa Francisco pronunció la homilía de la multitudinaria Misa de clausura del Encuentro Mundial de las Familias que se ha realizado en esta ciudad con personas llegadas desde los cinco continentes. A continuación el texto completo del Santo Padre (Las cursivas son las palabras improvisadas del Pontífice):
Hoy la Palabra de Dios nos sorprende con un lenguaje alegórico fuerte que nos hace pensar. Un lenguaje alegórico que nos desafía pero también estimula nuestro entusiasmo.
En la primera lectura, Josué dice a Moisés que dos miembros del pueblo están profetizando, proclamando la Palabra de Dios sin un mandato. En el Evangelio, Juan dice a Jesús que los discípulos le han impedido a un hombre sacar espíritus inmundos en su nombre. Y aquí viene la sorpresa: Moisés y Jesús reprenden a estos colaboradores por ser tan estrechos de mente. ¡Ojalá fueran todos profetas de la Palabra de Dios! ¡Ojalá que cada uno pudiera obrar milagros en el nombre del Señor!
Jesús encuentra, en cambio, hostilidad en la gente que no había aceptado cuanto dijo e hizo. Para ellos, la apertura de Jesús a la fe honesta y sincera de muchas personas que no formaban parte del pueblo elegido de Dios, les parecía intolerable. Los discípulos, por su parte, actuaron de buena fe, pero la tentación de ser escandalizados por la libertad de Dios que hace llover sobre «justos e injustos» (Mt 5,45), saltándose la burocracia, el oficialismo y los círculos íntimos, amenaza la autenticidad de la fe y, por tanto, tiene que ser vigorosamente rechazada.
Cada vez que se ha podido hemos seguido en familia, y con devoción, las misas del papa Francisco en ésta gira. Como la de recién, que ofició en el Madison Square Garden de la ciudad de Nueva York, donde dedicó su homilía a los "ciudadanos de segunda categoría, los que esconden el rostro por carecer de derechos o tener una ciudadanía".
Nuevamente nos hemos impresionado con la admiración con que los habitantes de "The big Apple" (gran manzana) lo han acompañado en una intensa y sorprendente jornada, que incluyó el discurso en la Organización de las Naciones Unidas ONU y que se ha coronado con la misa en el Madison Square Garden, donde más de 20 mil personas participaron de la ceremonia. Minutos antes unas 80 mil personas acompañaron al papa Francisco en su peregrinaje por el Central Park.
Texto de la Homilía del Papa Francisco en Misa en Madison Square Garden
NUEVA YORK, 25 Sep. 15 / 05:33 pm (ACI).- El Papa Francisco pronunció la homilía de la Misa ante miles de personas en el emblemático Madison Square Garden en Nueva York. A continuación el texto completo en español de las palabras del Santo Padre:
Estamos en el Madison Square Garden, lugar emblemático de esta ciudad, sede de importantes encuentros deportivos, artísticos, musicales, que logra congregar a personas provenientes de distintas partes, y no solo de esta ciudad, sino del mundo entero. En este lugar que representa las distintas facetas de la vida de los ciudadanos que se congregan por intereses comunes, hemos escuchado: «El pueblo que caminaba en tinieblas ha visto una gran luz» (Is 9,1). El pueblo que caminaba, el pueblo en medio de sus actividades, de sus rutinas; el pueblo que caminaba cargando sobre sí sus aciertos y sus equivocaciones, sus miedos y sus oportunidades. Ese pueblo ha visto una gran luz. El pueblo que caminaba con sus alegrías y esperanzas, con sus desilusiones y amarguras, ese pueblo ha visto una gran luz.
TEXTO Y VIDEO: Discurso del Papa Francisco a la 70 Asamblea General de las Naciones Unidas.
Publicado por ACI Prensa.
NUEVA YORK, 25 Sep. 15 / 07:12 am (ACI).- El Papa Francisco llegó este viernes 25 de septiembre a la sede de la Organización de las Naciones Unidas y pronunció un histórico discurso en español ante decenas de líderes del mundo que participan de la 70° Asamblea General de esta organización. A continuación el texto completo del Santo Padre:
Una vez más, siguiendo una tradición de la que me siento honrado, el Secretario General de las Naciones Unidas ha invitado al Papa a dirigirse a esta honorable Asamblea de las Naciones. En nombre propio y en el de toda la comunidad católica, Señor Ban Ki-moon, quiero expresarle el más sincero y cordial agradecimiento. Agradezco también sus amables palabras.
Saludo asimismo a los Jefes de Estado y de Gobierno aquí presentes, a los Embajadores, diplomáticos y funcionarios políticos y técnicos que los acompañan, al personal de las Naciones Unidas empeñado en esta 70 Sesión de la Asamblea General, al personal de todos los programas y agencias de la familia de la ONU, y a todos los que de un modo u otro participan de esta reunión. Por medio de ustedes saludo también a los ciudadanos de todas las naciones representadas en este encuentro. Gracias por los esfuerzos de todos y de cada uno en bien de la humanidad.
Esta es la quinta vez que un Papa visita las Naciones Unidas. Lo hicieron mis predecesores Pablo VI en 1965, Juan Pablo II en 1979 y 1995 y, mi más reciente predecesor, hoy el Papa Emérito Benedicto XVI, en 2008. Todos ellos no ahorraron expresiones de reconocimiento para la Organización, considerándola la respuesta jurídica y política adecuada al momento histórico, caracterizado por la superación tecnológica de las distancias y fronteras y, aparentemente, de cualquier límite natural a la afirmación del poder. Una respuesta imprescindible ya que el poder tecnológico, en manos de ideologías nacionalistas o falsamente universalistas, es capaz de producir tremendas atrocidades. No puedo por menos que asociarme al aprecio de mis predecesores, reafirmando la importancia que la Iglesia Católica concede a esta institución y las esperanzas que pone en sus actividades.
La historia de la comunidad organizada de los Estados, representada por las Naciones Unidas, que festeja en estos días su 70 aniversario, es una historia de importantes éxitos comunes, en un período de inusitada aceleración de los acontecimientos. Sin pretensión de exhaustividad, se puede mencionar la codificación y el desarrollo del derecho internacional, la construcción de la normativa internacional de derechos humanos, el perfeccionamiento del derecho humanitario, la solución de muchos conflictos y operaciones de paz y reconciliación, y tantos otros logros en todos los campos de la proyección internacional del quehacer humano.
Todas estas realizaciones son luces que contrastan la oscuridad del desorden causado por las ambiciones descontroladas y los egoísmos colectivos. Es cierto que aún son muchos los graves problemas no resueltos, pero también es evidente que, si hubiera faltado toda esa actividad internacional, la humanidad podría no haber sobrevivido al uso descontrolado de sus propias potencialidades. Cada uno de estos progresos políticos, jurídicos y técnicos son un camino de concreción del ideal de la fraternidad humana y un medio para su mayor realización.
Rindo pues, homenaje a todos los hombres y mujeres que han servido leal y sacrificadamente a toda la humanidad en estos 70 años. En particular, quiero recordar hoy a los que han dado su vida por la paz y la reconciliación de los pueblos, desde Dag Hammarskjöld hasta los muchísimos funcionarios de todos los niveles, fallecidos en las misiones humanitarias, de paz y reconciliación.
La experiencia de estos 70 años, más allá de todo lo conseguido, muestra que la reforma y la adaptación a los tiempos siempre es necesaria, progresando hacia el objetivo último de conceder a todos los países, sin excepción, una participación y una incidencia real y equitativa en las decisiones. Esta necesidad de una mayor equidad, vale especialmente para los cuerpos con efectiva capacidad ejecutiva, como es el caso del Consejo de Seguridad, los organismos financieros y los grupos o mecanismos especialmente creados para afrontar las crisis económicas. Esto ayudará a limitar todo tipo de abuso o usura sobre todo con los países en vías de desarrollo. Los organismos financieros internacionales han de velar por el desarrollo sostenible de los países y la no sumisión asfixiante de éstos a sistemas crediticios que, lejos de promover el progreso, someten a las poblaciones a mecanismos de mayor pobreza, exclusión y dependencia.
La labor de las Naciones Unidas, a partir de los postulados del Preámbulo y de los primeros artículos de su Carta Constitucional, puede ser vista como el desarrollo y la promoción de la soberanía del derecho, sabiendo que la justicia es requisito indispensable para obtener el ideal de la fraternidad universal. En este contexto, cabe recordar que la limitación del poder es una idea implícita en el concepto de derecho. Dar a cada uno lo suyo, siguiendo la definición clásica de justicia, significa que ningún individuo o grupo humano se puede considerar omnipotente, autorizado a pasar por encima de la dignidad y de los derechos de las otras personas singulares o de sus agrupaciones sociales. La distribución fáctica del poder (político, económico, de defensa, tecnológico, etc.) entre una pluralidad de sujetos y la creación de un sistema jurídico de regulación de las pretensiones e intereses, concreta la limitación del poder. El panorama mundial hoy nos presenta, sin embargo, muchos falsos derechos, y –a la vez– grandes sectores indefensos, víctimas más bien de un mal ejercicio del poder: el ambiente natural y el vasto mundo de mujeres y hombres excluidos. Dos sectores íntimamente unidos entre sí, que las relaciones políticas y económicas preponderantes han convertido en partes frágiles de la realidad. Por eso hay que afirmar con fuerza sus derechos, consolidando la protección del ambiente y acabando con la exclusión.
Ante todo, hay que afirmar que existe un verdadero «derecho del ambiente» por un doble motivo. Primero, porque los seres humanos somos parte del ambiente. Vivimos en comunión con él, porque el mismo ambiente comporta límites éticos que la acción humana debe reconocer y respetar. El hombre, aun cuando está dotado de «capacidades inéditas» que «muestran una singularidad que trasciende el ámbito físico y biológico» (Laudato si’, 81), es al mismo tiempo una porción de ese ambiente. Tiene un cuerpo formado por elementos físicos, químicos y biológicos, y solo puede sobrevivir y desarrollarse si el ambiente ecológico le es favorable. Cualquier daño al ambiente, por tanto, es un daño a la humanidad. Segundo, porque cada una de las creaturas, especialmente las vivientes, tiene un valor en sí misma, de existencia, de vida, de belleza y de interdependencia con las demás creaturas. Los cristianos, junto a otras religiones monoteístas, creemos que el universo proviene de una decisión de amor del Creador, que permite al hombre servirse respetuosamente de la creación para el bien de sus semejantes y para gloria del Creador, pero que no puede abusar de ella y mucho menos está autorizado a destruirla. Para todas las creencias religiosas, el ambiente es un bien fundamental (cf. ibíd., 81).
El abuso y la destrucción del ambiente, al mismo tiempo, van acompañados por un imparable proceso de exclusión. En efecto, un afán egoísta e ilimitado de poder y de bienestar material lleva tanto a abusar de los recursos materiales disponibles como a excluir a los débiles y con menos habilidades, ya sea por tener capacidades diferentes, discapacidades o porque están privados de los conocimientos e instrumentos técnicos adecuados o poseen insuficiente capacidad de decisión política. La exclusión económica y social es una negación total de la fraternidad humana y un gravísimo atentado a los derechos humanos y al ambiente. Los más pobres son los que más sufren estos atentados por un triple grave motivo: son descartados por la sociedad, son al mismo tiempo obligados a vivir del descarte y deben injustamente sufrir las consecuencias del abuso del ambiente. Estos fenómenos conforman la hoy tan difundida e inconscientemente consolidada «cultura del descarte».
Lo dramático de toda esta situación de exclusión e inequidad, con sus claras consecuencias, me lleva junto a todo el pueblo cristiano y a tantos otros a tomar conciencia también de mi grave responsabilidad al respecto, por lo cual alzo mi voz, junto a la de todos aquellos que anhelan soluciones urgentes y efectivas. La adopción de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible en la Cumbre mundial que iniciará hoy mismo, es una importante señal de esperanza. Confío también que la Conferencia de París sobre el cambio climático logre acuerdos fundamentales y eficaces.
No bastan, sin embargo, los compromisos asumidos solemnemente, aunque constituyen, ciertamente, un paso necesario para las soluciones. La definición clásica de justicia a que aludí anteriormente contiene como elemento esencial una voluntad constante y perpetua: Iustitia est constans et perpetua voluntas ius suum cuique tribuendi. El mundo reclama de todos los gobernantes una voluntad efectiva, práctica, constante, de pasos concretos y medidas inmediatas, para preservar y mejorar el ambiente natural y vencer cuanto antes el fenómeno de la exclusión social y económica, con sus tristes consecuencias de trata de seres humanos, comercio de órganos y tejidos humanos, explotación sexual de niños y niñas, trabajo esclavo, incluyendo la prostitución, tráfico de drogas y de armas, terrorismo y crimen internacional organizado. Es tal la magnitud de esta situación y el grado de vidas inocentes que va cobrando, que hemos de evitar toda tentación de caer en un nominalismo declaracionista con efecto tranquilizador en las conciencias. Debemos cuidar que nuestras instituciones sean realmente efectivas en la lucha contra todos estos flagelos.
La multiplicidad y complejidad de los problemas exige contar con instrumentos técnicos de medida. Esto, empero, comporta un doble peligro: limitarse al ejercicio burocrático de redactar largas enumeraciones de buenos propósitos –metas, objetivos e indicadores estadísticos–, o creer que una única solución teórica y apriorística dará respuesta a todos los desafíos. No hay que perder de vista, en ningún momento, que la acción política y económica, solo es eficaz cuando se la entiende como una actividad prudencial, guiada por un concepto perenne de justicia y que no pierde de vista en ningún momento que, antes y más allá de los planes y programas, hay mujeres y hombres concretos, iguales a los gobernantes, que viven, luchan, sufren, y que muchas veces se ven obligados a vivir miserablemente, privados de cualquier derecho.
Para que estos hombres y mujeres concretos puedan escapar de la pobreza extrema, hay que permitirles ser dignos actores de su propio destino. El desarrollo humano integral y el pleno ejercicio de la dignidad humana no pueden ser impuestos. Deben ser edificados y desplegados por cada uno, por cada familia, en comunión con los demás hombres y en una justa relación con todos los círculos en los que se desarrolla la socialidad humana –amigos, comunidades, aldeas y municipios, escuelas, empresas y sindicatos, provincias, naciones–. Esto supone y exige el derecho a la educación –también para las niñas, excluidas en algunas partes–, derecho a la educación que se asegura en primer lugar respetando y reforzando el derecho primario de las familias a educar, y el derecho de las Iglesias y de las agrupaciones sociales a sostener y colaborar con las familias en la formación de sus hijas e hijos. La educación, así concebida, es la base para la realización de la Agenda 2030 y para recuperar el ambiente.
Al mismo tiempo, los gobernantes han de hacer todo lo posible a fin de que todos puedan tener la mínima base material y espiritual para ejercer su dignidad y para formar y mantener una familia, que es la célula primaria de cualquier desarrollo social. Este mínimo absoluto tiene en lo material tres nombres: techo, trabajo y tierra; y un nombre en lo espiritual: libertad de espíritu, que comprende la libertad religiosa, el derecho a la educación y todos los otros derechos cívicos.
Por todo esto, la medida y el indicador más simple y adecuado del cumplimiento de la nueva Agenda para el desarrollo será el acceso efectivo, práctico e inmediato, para todos, a los bienes materiales y espirituales indispensables: vivienda propia, trabajo digno y debidamente remunerado, alimentación adecuada y agua potable; libertad religiosa, y más en general libertad de espíritu y educación. Al mismo tiempo, estos pilares del desarrollo humano integral tienen un fundamento común, que es el derecho a la vida y, más en general, el que podríamos llamar el derecho a la existencia de la misma naturaleza humana.
La crisis ecológica, junto con la destrucción de buena parte de la biodiversidad, puede poner en peligro la existencia misma de la especie humana. Las nefastas consecuencias de un irresponsable desgobierno de la economía mundial, guiado solo por la ambición de lucro y del poder, deben ser un llamado a una severa reflexión sobre el hombre: «El hombre no es solamente una libertad que él se crea por sí solo. El hombre no se crea a sí mismo. Es espíritu y voluntad, pero también naturaleza» (Benedicto XVI, Discurso al Parlamento Federal de Alemania, 22 septiembre 2011; citado en Laudato si’, 6). La creación se ve perjudicada «donde nosotros mismos somos las últimas instancias [...] El derroche de la creación comienza donde no reconocemos ya ninguna instancia por encima de nosotros, sino que solo nos vemos a nosotros mismos» (Id., Discurso al Clero de la Diócesis de Bolzano-Bressanone, 6 agosto 2008; citado ibíd.). Por eso, la defensa del ambiente y la lucha contra la exclusión exigen el reconocimiento de una ley moral inscrita en la propia naturaleza humana, que comprende la distinción natural entre hombre y mujer (cf. Laudato si’, 155), y el absoluto respeto de la vida en todas sus etapas y dimensiones (cf. ibíd., 123; 136).
Sin el reconocimiento de unos límites éticos naturales insalvables y sin la actuación inmediata de aquellos pilares del desarrollo humano integral, el ideal de «salvar las futuras generaciones del flagelo de la guerra» (Carta de las Naciones Unidas, Preámbulo) y de «promover el progreso social y un más elevado nivel de vida en una más amplia libertad» (ibíd.) corre el riesgo de convertirse en un espejismo inalcanzable o, peor aún, en palabras vacías que sirven de excusa para cualquier abuso y corrupción, o para promover una colonización ideológica a través de la imposición de modelos y estilos de vida anómalos, extraños a la identidad de los pueblos y, en último término, irresponsables. La guerra es la negación de todos los derechos y una dramática agresión al ambiente. Si se quiere un verdadero desarrollo humano integral para todos, se debe continuar incansablemente con la tarea de evitar la guerra entre las naciones y entre los pueblos.
Para tal fin hay que asegurar el imperio incontestado del derecho y el infatigable recurso a la negociación, a los buenos oficios y al arbitraje, como propone la Carta de las Naciones Unidas, verdadera norma jurídica fundamental. La experiencia de los 70 años de existencia de las Naciones Unidas, en general, y en particular la experiencia de los primeros 15 años del tercer milenio, muestran tanto la eficacia de la plena aplicación de las normas internacionales como la ineficacia de su incumplimiento. Si se respeta y aplica la Carta de las Naciones Unidas con transparencia y sinceridad, sin segundas intenciones, como un punto de referencia obligatorio de justicia y no como un instrumento para disfrazar intenciones espurias, se alcanzan resultados de paz. Cuando, en cambio, se confunde la norma con un simple instrumento, para utilizar cuando resulta favorable y para eludir cuando no lo es, se abre una verdadera caja de Pandora de fuerzas incontrolables, que dañan gravemente las poblaciones inermes, el ambiente cultural e incluso el ambiente biológico.
El Preámbulo y el primer artículo de la Carta de las Naciones Unidas indican los cimientos de la construcción jurídica internacional: la paz, la solución pacífica de las controversias y el desarrollo de relaciones de amistad entre las naciones. Contrasta fuertemente con estas afirmaciones, y las niega en la práctica, la tendencia siempre presente a la proliferación de las armas, especialmente las de destrucción masiva como pueden ser las nucleares. Una ética y un derecho basados en la amenaza de destrucción mutua –y posiblemente de toda la humanidad– son contradictorios y constituyen un fraude a toda la construcción de las Naciones Unidas, que pasarían a ser «Naciones unidas por el miedo y la desconfianza». Hay que empeñarse por un mundo sin armas nucleares, aplicando plenamente el Tratado de no proliferación, en la letra y en el espíritu, hacia una total prohibición de estos instrumentos.
El reciente acuerdo sobre la cuestión nuclear en una región sensible de Asia y Oriente Medio es una prueba de las posibilidades de la buena voluntad política y del derecho, ejercidos con sinceridad, paciencia y constancia. Hago votos para que este acuerdo sea duradero y eficaz y dé los frutos deseados con la colaboración de todas las partes implicadas. En ese sentido, no faltan duras pruebas de las consecuencias negativas de las intervenciones políticas y militares no coordinadas entre los miembros de la comunidad internacional. Por eso, aun deseando no tener la necesidad de hacerlo, no puedo dejar de reiterar mis repetidos llamamientos en relación con la dolorosa situación de todo el Oriente Medio, del norte de África y de otros países africanos, donde los cristianos, junto con otros grupos culturales o étnicos e incluso junto con aquella parte de los miembros de la religión mayoritaria que no quiere dejarse envolver por el odio y la locura, han sido obligados a ser testigos de la destrucción de sus lugares de culto, de su patrimonio cultural y religioso, de sus casas y haberes y han sido puestos en la disyuntiva de huir o de pagar su adhesión al bien y a la paz con la propia vida o con la esclavitud.
Estas realidades deben constituir un serio llamado a un examen de conciencia de los que están a cargo de la conducción de los asuntos internacionales. No solo en los casos de persecución religiosa o cultural, sino en cada situación de conflicto, como en Ucrania, en Siria, en Irak, en Libia, en Sudán del Sur y en la región de los Grandes Lagos, hay rostros concretos antes que intereses de parte, por legítimos que sean. En las guerras y conflictos hay seres humanos singulares, hermanos y hermanas nuestros, hombres y mujeres, jóvenes y ancianos, niños y niñas, que lloran, sufren y mueren. Seres humanos que se convierten en material de descarte cuando solo la actividad consiste solo en enumerar problemas, estrategias y discusiones.
Como pedía al Secretario General de las Naciones Unidas en mi carta del 9 de agosto de 2014, «la más elemental comprensión de la dignidad humana obliga a la comunidad internacional, en particular a través de las normas y los mecanismos del derecho internacional, a hacer todo lo posible para detener y prevenir ulteriores violencias sistemáticas contra las minorías étnicas y religiosas» y para proteger a las poblaciones inocentes.
En esta misma línea quisiera hacer mención a otro tipo de conflictividad no siempre tan explicitada pero que silenciosamente viene cobrando la muerte de millones de personas. Otra clase de guerra que viven muchas de nuestras sociedades con el fenómeno del narcotráfico. Una guerra «asumida» y pobremente combatida. El narcotráfico por su propia dinámica va acompañado de la trata de personas, del lavado de activos, del tráfico de armas, de la explotación infantil y de otras formas de corrupción. Corrupción que ha penetrado los distintos niveles de la vida social, política, militar, artística y religiosa, generando, en muchos casos, una estructura paralela que pone en riesgo la credibilidad de nuestras instituciones.
Comencé esta intervención recordando las visitas de mis predecesores.
Quisiera ahora que mis palabras fueran especialmente como una continuación de las palabras finales del discurso de Pablo VI, pronunciado hace casi exactamente 50 años, pero de valor perenne, cito: «Ha llegado la hora en que se impone una pausa, un momento de recogimiento, de reflexión, casi de oración: volver a pensar en nuestro común origen, en nuestra historia, en nuestro destino común. Nunca, como hoy, [...] ha sido tan necesaria la conciencia moral del hombre, porque el peligro no viene ni del progreso ni de la ciencia, que, bien utilizados, podrán [...] resolver muchos de los graves problemas que afligen a la humanidad» (Discurso a los Representantes de los Estados, 4 de octubre de 1965).
Entre otras cosas, sin duda, la genialidad humana, bien aplicada, ayudará a resolver los graves desafíos de la degradación ecológica y de la exclusión. Continúo con Pablo VI: «El verdadero peligro está en el hombre, que dispone de instrumentos cada vez más poderosos, capaces de llevar tanto a la ruina como a las más altas conquistas» (ibíd.). Hasta aquí Pablo VI.
La casa común de todos los hombres debe continuar levantándose sobre una recta comprensión de la fraternidad universal y sobre el respeto de la sacralidad de cada vida humana, de cada hombre y cada mujer; de los pobres, de los ancianos, de los niños, de los enfermos, de los no nacidos, de los desocupados, de los abandonados, de los que se juzgan descartables porque no se los considera más que números de una u otra estadística. La casa común de todos los hombres debe también edificarse sobre la comprensión de una cierta sacralidad de la naturaleza creada.
Tal comprensión y respeto exigen un grado superior de sabiduría, que acepte la trascendencia de uno mismo, que renuncie a la construcción de una elite omnipotente, y comprenda que el sentido pleno de la vida singular y colectiva se da en el servicio abnegado de los demás y en el uso prudente y respetuoso de la creación para el bien común. Repitiendo las palabras de Pablo VI, «el edificio de la civilización moderna debe levantarse sobre principios espirituales, los únicos capaces no sólo de sostenerlo, sino también de iluminarlo» (ibíd.).
El gaucho Martín Fierro, un clásico de la literatura en mi tierra natal, canta: «Los hermanos sean unidos porque esa es la ley primera. Tengan unión verdadera en cualquier tiempo que sea, porque si entre ellos pelean, los devoran los de afuera».
El mundo contemporáneo, aparentemente conexo, experimenta una creciente y sostenida fragmentación social que pone en riesgo «todo fundamento de la vida social» y por lo tanto «termina por enfrentarnos unos con otros para preservar los propios intereses» (Laudato si’, 229).
El tiempo presente nos invita a privilegiar acciones que generen dinamismos nuevos en la sociedad hasta que fructifiquen en importantes y positivos acontecimientos históricos (cf. Evangelii gaudium, 223). No podemos permitirnos postergar «algunas agendas» para el futuro. El futuro nos pide decisiones críticas y globales de cara a los conflictos mundiales que aumentan el número de excluidos y necesitados.
La laudable construcción jurídica internacional de la Organización de las Naciones Unidas y de todas sus realizaciones, perfeccionable como cualquier otra obra humana y, al mismo tiempo, necesaria, puede ser prenda de un futuro seguro y feliz para las generaciones futuras. Y lo será si los representantes de los Estados sabrán dejar de lado intereses sectoriales e ideologías, y buscar sinceramente el servicio del bien común. Pido a Dios Todopoderoso que así sea, y les aseguro mi apoyo, mi oración y el apoyo y las oraciones de todos los fieles de la Iglesia Católica, para que esta Institución, todos sus Estados miembros y cada uno de sus funcionarios, rinda siempre un servicio eficaz a la humanidad, un servicio respetuoso de la diversidad y que sepa potenciar, para el bien común, lo mejor de cada pueblo y de cada ciudadano. Que Dios los bendiga a Todos. / Publicado por ACI Prensa.--
Papa en la ONU USA, durante su discurso en la 70° Asamblea General de esta organización
Imagen: Captura de pantalla de vídeo en YouTube, de Vatican
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WASHINGTON D.C., 24 Sep. 15 / 09:55 am (ACI).- El Papa Francisco se convirtió esta mañana en el primer Pontífice en hablar ante el Congreso de Estados Unidos de América. A continuación el histórico discurso que pronunció ante los representantes de los estadounidenses:
El papa Francisco brinda un histórico discurso en el Congreso de Estados Unidos. Imagen: Captura de pantalla de vídeo en YouTube, de vatican
Señor Vicepresidente,
Señor Presidente,
Distinguidos Miembros del Congreso,
Queridos amigos:
Les agradezco la invitación que me han hecho a que les dirija la palabra en esta sesión conjunta del Congreso en «la tierra de los libres y en la patria de los valientes». Me gustaría pensar que lo han hecho porque también yo soy un hijo de este gran continente, del que todos nosotros hemos recibido tanto y con el que tenemos una responsabilidad común.
Cada hijo o hija de un país tiene una misión, una responsabilidad personal y social.
La de ustedes como Miembros del Congreso, por medio de la actividad legislativa, consiste en hacer que este País crezca como Nación. Ustedes son el rostro de su pueblo, sus representantes. Y están llamados a defender y custodiar la dignidad de sus conciudadanos en la búsqueda constante y exigente del bien común, pues éste es el principal desvelo de la política.
La sociedad política perdura si se plantea, como vocación, satisfacer las necesidades comunes favoreciendo el crecimiento de todos sus miembros, especialmente de los que están en situación de mayor vulnerabilidad o riesgo. La actividad legislativa siempre está basada en la atención al pueblo. A eso han sido invitados, llamados, convocados por las urnas.
Se trata de una tarea que me recuerda la figura de Moisés en una doble perspectiva. Por un lado, el Patriarca y legislador del Pueblo de Israel simboliza la necesidad que tienen los pueblos de mantener la conciencia de unidad por medio de una legislación justa. Por otra parte, la figura de Moisés nos remite directamente a Dios y por lo tanto a la dignidad trascendente del ser humano. Moisés nos ofrece una buena síntesis de su labor: ustedes están invitados a proteger, por medio de la ley, la imagen y semejanza plasmada por Dios en cada vida humana.
El Papa “hijo de inmigrantes” defiende en la Casa Blanca libertad religiosa y matrimonio. Publicado por ACI Prensa.
WASHINGTON D.C., 23 Sep. 15 / 10:40 am (ACI/EWTN Noticias).- En su primer discurso en Estados Unidos, el Papa Francisco defendió el derecho de la libertad religiosa como especial preocupación de los católicos en el país y aseguró que irá al Encuentro Mundial de las Familias a apoyar la institución del matrimonio y la familia en “este momento crítico de la historia”.
La ceremonia, que fue seguida por unas 10 mil personas dentro del South Lawn de la Casa Blanca y por otras miles más en las afueras, tuvo una duración de unos 45 minutos.
Luego de escuchar las palabras de bienvenida del Presidente Barack Obama, el Papa Francisco agradeció la acogida y afirmó que “como hijo de una familia de inmigrantes, me alegra estar en este país, que ha sido construido en gran parte por tales familias”.
El Papa Francisco pronunció en la ceremonia de bienvenida en la Casa Blanca. Imagen: Captura de pantalla del vídeo en YouTube. De ACI TV
El Papa dijo que espera “escuchar y compartir muchas de las esperanzas y sueños del pueblo norteamericano”, al tiempo que detalló sus expectativas para los principales actos de su programa.
Sobre su visita al Congreso dijo que espera “como un hermano de este país, transmitir palabras de aliento a los encargados de dirigir el futuro político de la Nación en fidelidad a sus principios fundacionales”.
Asimismo, aseguró que irá a Filadelfia “con ocasión del Octavo Encuentro Mundial de las Familias, para celebrar y apoyar a la institución del matrimonio y de la familia en este momento crítico de la historia de nuestra civilización”.
El Papa dijo que “los católicos estadounidenses, junto con sus conciudadanos, están comprometidos con la construcción de una sociedad verdaderamente tolerante e incluyente, en la que se salvaguarden los derechos de las personas y las comunidades, y se rechace toda forma de discriminación injusta”.
Explicó que a los católicos les preocupa “que los esfuerzos por construir una sociedad justa y sabiamente ordenada respeten sus más profundas inquietudes y su derecho a la libertad religiosa. Libertad, que sigue siendo una de las riquezas más preciadas de este País”.
“Todos estamos llamados a estar vigilantes, como buenos ciudadanos, para preservar y defender esa libertad de todo lo que pudiera ponerla en peligro o comprometerla”, dijo el Papa.
El Pontífice también se refirió a la importancia del cuidado de la creación, de la “casa común”, tema de su última encíclica Laudato Sí’, resaltando además la importancia de cuidar de los más frágiles.
“Nuestra casa común ha formado parte de este grupo de excluidos, que clama al cielo y afecta fuertemente a nuestros hogares, nuestras ciudades y nuestras sociedades. Usando una frase significativa del reverendo Martin Luther King, podríamos decir que hemos incumplido un pagaré y ahora es el momento de saldarlo”.
Papa Francisco llega a Estados Unidos para primera visita al país. Por Scott Malone y Philip Pullella, publicado por Reuters.
BASE ANDREWS, EEUU (Reuters) - El Papa Francisco aterrizó el martes en Estados Unidos para llevar a Washington su mensaje de que el poder y la riqueza deben usarse para servir a la humanidad y no al revés.
Un avión de Alitalia, procedente de Cuba, tocó tierra en la Base Andrews en las afueras de Washington llevando al jesuita argentino líder de 1.200 millones de católicos.
El papa Francisco brinda una conferencia de prensa a bordo del "Pastor one", el vuelo AZ 4001 de Alitalia que lo llevaba a Estados Unidos
Imagen: Captura de pantalla de vídeo en YouTube, de Elisabetta Piqué. La foto no corresponde a la nota de Reuters
Escolares que se reunieron en la pista para recibir al Sumo Pontífice de 78 años cantaban mientras el avión descendía: "Queremos a Francisco, lo queremos. Queremos a Francisco ¿y ustedes?".
Bandera de EEUU ondea en La Habana en histórico acercamiento con Cuba.
Por Nelson Acosta y Lesley Wroughton, publicado por Reuters.
La bandera de Estados Unidos fue izada el viernes en Cuba por primera vez en más de medio siglo durante la reapertura de su embajada en La Habana, en un nuevo paso de reconciliación entre los dos viejos rivales de la Guerra Fría después de más de cinco décadas de hostilidades.
La ceremonia estuvo encabezada por el secretario de Estado, John Kerry, quien se convirtió en el primer jefe de la diplomacia estadounidense en funciones en pisar Cuba en 70 años.
"Sabemos que el camino hacia unas relaciones plenamente normales es largo, pero es precisamente por ello que tenemos que empezar en este mismo instante", dijo un distendido Kerry en español durante su discurso con el Caribe cubano de fondo.
El Secretario de Estado John Kerry saluda a los .
Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate. vista en Flickr La foto no pertenece a la nota de Reuters
Los tres marines retirados que habían arriado la enseña el 4 de enero de 1961, luego de que Estados Unidos rompió relaciones con el gobierno comunista de Fidel Castro, entregaron la bandera a una guardia de honor que la volvió a izar contra el cielo azul de la isla caribeña con el himno estadounidense de cortina.
Dejando atrás años de recelo, Estados Unidos y Cuba restablecieron el 20 de julio los lazos diplomáticos como corolario de dos años de negociaciones secretas con la mediación del Papa Francisco y del Gobierno de Canadá. Ese mismo día ondeó la bandera de Cuba en su sede diplomática en Washington.
La sede diplomática de Estados Unidos en La Habana, un emblemático edificio en el céntrico barrio de El Vedado, comenzó a funcionar también ese día. Pero la ceremonia formal fue agendada para la llegada de Kerry.
WASHINGTON (Reuters) - La bandera cubana fue izada el lunes en la embajada de La Habana en Washington por primera vez en 54 años luego de que Estados Unidos y Cuba restablecieron formalmente sus relaciones, en un nuevo capítulo entre los ex enemigos de la Guerra Fría.
El ministro de Relaciones Exteriores cubano, Bruno Rodríguez, encabezó la ceremonia de reapertura de la embajada, un hito en el deshielo diplomático que comenzó con el anuncio realizado por los presidentes de Estados Unidos, Barack Obama, y de Cuba, Raúl Castro, el 17 de diciembre.
Aún hay grandes diferencias entre Estados Unidas y el gobierno comunista de Cuba y se espera que los esfuerzos por lograr la normalización plena de los vínculos avancen lentamente. Pero la ceremonia estuvo cargada de simbolismos después de dos años de negociaciones entre ambos gobiernos.
"Solo la eliminación del bloqueo económico, comercial y financiero que tanto daño y privaciones ocasiona a nuestro pueblo, la devolución del territorio ocupado en Guantánamo y el respeto a la soberanía de Cuba darán sentido al hecho histórico que estamos viviendo hoy", dijo Rodríguez en su discurso.
El canciller habló en una recepción dentro de la embajada, que fue visitada por el líder revolucionario Fidel Castro poco meses después de que tomó el poder con su revolución en 1959. El funcionario dijo que la bandera cubana que colgaba fuera de la embajada cuando fue cerrada en 1961 ahora será exhibida dentro.
Poco antes, una guardia de honor de tres hombres marchó frente a la embajada, donde la bandera cubana fue montada. Durante el izamiento de la enseña, un grupo numeroso de gente exclamaba "Cuba sí, embargo no" y otro más pequeño gritaba "Cuba sí, Fidel no"; más tarde se entonó el himno nacional de la isla.
"Ratificamos la voluntad de Cuba de avanzar hacia la normalización de las relaciones con los Estados Unidos, con ánimo constructivo, pero sin menoscabo alguno a nuestra independencia, ni injerencia en asuntos que pertenecen a la exclusiva soberanía de los cubanos", apuntó Rodríguez.
En La Habana, la embajada de Estados Unidos también reabrió oficialmente. Su personal tenía nuevas credenciales y tarjetas de presentación y el sitio web, la cuenta de Twitter y la página de Facebook de la misión habían cambiado.
Tras su visita a Ecuador, Bolivia y Paraguay, en un viaje en el cual realizó fuertes mensajes contra la desigualdad, el papa Francisco realizó hoy su última misa en Paraguay.
Frente a más de un millón de personas, el papa propuso hoy pasar "de la lógica del dominio, del aplastar y manipular, a la lógica del acoger, recibir y cuidar" al prójimo.
"Hospitalidad con el que no piensa como nosotros, con el que no tiene fe o la ha perdido, con el perseguido, con el desempleado, con las culturas diferentes, de las cuales esta tierra es tan rica y con el pecador"
El Papa se despide de fieles de Sudamérica con masiva misa.
Por Daniela Desantis, publicado en Reuters.
ASUNCIÓN (Reuters) - El Papa Francisco se despidió el domingo de los feligreses de Sudamérica con una masiva misa en las afueras de Asunción, en el último día de una gira en la que abogó por los pobres y marginados, fustigó la corrupción, y condenó el capitalismo salvaje.
Más de un millón de personas se congregaron desde el sábado en un campo de la Fuerza Aérea cubierto de lodo, en el que el Pontífice ofició su última ceremonia religiosa antes de regresar a Roma y pidió a todos abrir los corazones al prójimo.
"Cuanto bien podemos hacer si nos animamos a aprender el lenguaje de la hospitalidad (...) hospitalidad con el que no piensa como nosotros (...) con el perseguido, con el desempleado. Hospitalidad con las culturas diferentes, de las cuales esta tierra paraguaya es tan rica", dijo el Papa.
El Papa visitó Ecuador y Bolivia antes de concluir la gira en el conservador Paraguay, el país con mayor porcentaje de católicos en Latinoamérica en el que la Iglesia mantiene una gran influencia en todos los ámbitos.
Muchos fieles caminaron kilómetros bajo la llovizna para acceder al campo, en medio de un fuerte dispositivo de seguridad con policías, bomberos y militares con armas largas. Otros durmieron sobre cartones, pequeñas mantas o colchones inflables sobre el lodo durante la vigilia.
"Estoy super feliz de estar acá y estoy seguro de que el Papa va a hacer un milagro y me voy a curar", dijo Luis, un niño de 10 años que sufre cáncer de pulmón y vino de la localidad Presidente Franco, a casi 400 kilómetros de Asunción.
El Papa argentino encabezó la misa frente a un imponente retablo hecho por un conocido artista local con más de 30.000 espigas de maíz, mil calabazas y 200.000 pequeños cocos en los que los feligreses escribieron sus nombres o deseos para ser bendecidos.
En la ceremonia estuvieron presentes el presidente paraguayo Horacio Cartes y su colega de Argentina, Cristina Fernández, quien llegó al país el sábado al igual que miles de sus compatriotas. No está previsto un encuentro privado entre Francisco y la mandataria.
Antes de la misa, el Papa visitó el Bañado Norte, un barrio pobre en la ribera del río Paraguay que se inunda periódicamente en esta época, donde saludó a ancianos y discapacitados y escuchó los problemas de los pobladores.
Más tarde el domingo, Francisco se reunirá con jóvenes en el centro de Asunción antes de partir hacia el aeropuerto para regresar a Italia. / Por Daniela Desantis, publicado en Reuters. (Reporte adicional de Mariel Cristaldo y Philip Pullella. Editado por Pablo Garibian).--
El Papa insistirá en su mensaje de inclusión social en gira por América Latina. Reed Johnson en São Paulo y Francis X. Rocca en Ciudad del Vaticano, publicado en The Wall Street Journal.
El papa Francisco mostrará su preocupación por los pobres y los olvidados de América Latina durante un viaje a su continente de origen a partir de este fin de semana, como lo hizo cuando era un joven jesuita hace varias décadas.
En una gira por Ecuador, Bolivia y Paraguay que durará una semana, se prevé que el primer papa latinoamericano insista en su llamado a una revolución cristiana no violenta contra las “causas estructurales” de la desigualdad y la degradación medioambiental, y que intente revertir el declive de la participación de los feligreses en la iglesia católica en la región.
Hasta la elección de los destinos parece simbólica: tres países con grandes poblaciones indígenas que a menudo quedan relegadas a un lugar secundario, aún en América del Sur. De forma significativa, no visitará su Argentina natal, un país extenso y relativamente próspero.
Papa Francisco en un audiencia general. Foto de News.va Official Vatican Network La foto no pertenece a la nota The Wall Street Journal.
Se prevé que el papa Francisco visite una notoria prisión boliviana, un barrio marginal a la vera de un río en Paraguay, y el sitio donde fue asesinado un cura jesuita activista en 1980 por la dictadura militar boliviana. Visitará a un amigo de 91 años en Ecuador, y dará misa en El Alto, la empobrecida ciudad melliza de La Paz, en Bolivia.
Incluso se dice que mientras esté en Bolivia el Papa podría mascar hoja de coca, la planta de la cual se produce la cocaína. Los locales mascan las hojas en parte para soportar la elevada altitud y valoran las propiedades espirituales. Un vocero del Vaticano dijo que el Papa aún no había decidido si seguirá el ejemplo de los lugareños.
Es una agenda que encaja en la misión pastoral del padre Jorge Bergoglio, quien trabajó en los barrios pobres de Buenos Aires y luego se convertiría en el primer papa de América Latina, una región de marcada desigualdad y hogar de 40% de los católicos del mundo.
“Como Francisco es un papa del Sur global, ve las cosas de forma distinta”, dijo Paul Vallely, autor de un libro sobre el Papa que se publicará pronto. “Tiene una visión más escéptica del capitalismo del consenso de Washington, aún más que papas anteriores”.
Aunque la clase media de la región ha crecido, las amplias disparidades de patrimonio aún dividen a Sudamérica. Los conflictos de la Guerra Fría en los años 70 y 80 que dividieron a la iglesia católica han terminado, pero algunas consecuencias aún tiñen la política de la zona. Muchos países tienen problemas para mantener el crecimiento económico y nutrir la democracia, y a la vez proteger el medioambiente y limitar la corrupción.
Con el papa Francisco, muchos latinoamericanos creen que finalmente tienen a uno de los suyos, un hombre que trabajó entre los pobres y que ha criticado un status quo político y económico que, dice, ha mantenido en la pobreza a un tercio de América Latina y a cientos de millones de personas en todo el mundo.
El cantante de rock y activista social colombiano Juanes, que tocará para el papa Francisco cuando visite Estados Unidos en unos meses, dijo que creía que el Papa podría ayudar a curar algunas de las prolongadas divisiones de la región. “Necesitamos líderes como él que hablen de temas importantes”, dijo Juanes, “no sólo de guerra, o política, o den discursos, sino alguien que hable sobre amor e inclusión”.
Una plataforma especialmente prominente para la agenda del papa Francisco será su discurso en el Encuentro Mundial de los Movimiento Populares, auspiciado por el Vaticano, el 9 de julio en Santa Cruz, Bolivia.
Será la segunda edición del evento que reunirá a activistas sociales. En la primera, realizada en el Vaticano en octubre, el Papa llamó a derrocar un “imperio del dinero” al que culpaba por los conflictos militares y la degradación medioambiental en todo el mundo. El Pontífice dijo que los trabajadores como recolectores de basura o los artesanos tenían “derecho a un salario decente, seguridad social y un plan de jubilación”. También pidió una “casa para cada familia”, pero se lamentó: “Si hablo de esto, algunas personas concluirán que el Papa es un comunista”.
Varios académicos y clérigos dicen que el papa Francisco ha rehabilitado los principios básicos de la Teoría de la Liberación, la polémica doctrina que floreció hace medio siglo en América Latina al instar a la iglesia a tomar un rol activista para ayudar a los pobres a ayudarse a sí mismos.
Muchos académicos religiosos concuerdan en que las convicciones más profundas del Santo Padre se arraigaron en los distritos más pobres de la capital argentina, donde era conocido como “el Papa villero”.
Como arzobispo de Buenos Aires, el padre Bergoglio se centró en los barrios pobres conocidos como “villas miseria”, muchos habitadas por inmigrantes de bajos recursos de Bolivia y Paraguay. Como arzobispo, alentó a sus sacerdotes a visitar esos barrios en lugar de quedarse dentro de sus iglesias.
Pero hoy, en muchas zonas carenciadas de América Latina, son los protestantes, no el catolicismo, los que están ganando terreno. En 1970, el 89% de los bolivianos y el 95% de los ecuatorianos y paraguayos eran católicos, según un estudio realizado por el Pew Research Center. Las cifras correspondientes del año pasado para los tres países que el Papa Francisco visitará este mes fueron de 77%, 79% y 90%. En Brasil, por mucho el país más grande del continente, el porcentaje cayó de 92% a 61%.
Según este centro, los millones de latinoamericanos que han abandonado la iglesia católica buscaban una relación más personal con Dios y preferían una experiencia en la iglesia más animada y menos formal.
La popularidad global y la perspicacia política del Pontífice lo han ayudado a trabar relaciones con algunos de los líderes populistas izquierdistas de América Latina, como el presidente boliviano, Evo Morales, y la presidenta argentina, Cristina Fernández de Kirchner, quien en el pasado estuvo enfrentada con los líderes locales de la iglesia.
En la reunión en Santa Cruz, como en el resto del viaje, es probable que el Papa toque los temas ecológicos de su reciente encíclica “Laudato Si”.
Otros grupos civiles en la región esperan que el papa Francisco extienda su apoyo a los pobres hacia otros grupos.
Simón Cazal, director ejecutivo del grupo paraguayo LGBT Somosgay, uno de los grupos seculares que se reunirán con el Papa, dijo que esperaba conseguir la ayuda del pontífice para denunciar la violencia contra los homosexuales en Paraguay.
Cazal sostuvo que inicialmente se preocupó cuando Bergoglio fue nombrado Papa, debido a su historial conservador sobre la homosexualidad. Pero afirmó que se sintió alentado por los pronunciamientos más recientes del Pontífice, incluida su popular declaración: “¿Quién soy yo para juzgar?”.
“Me parece muy bueno, demuestra que la iglesia puede cambiar”, señaló Cazal. / Reed Johnson en São Paulo y Francis X. Rocca en Ciudad del Vaticano, publicado en The Wall Street Journal.--