Una mañana en los últimos días febrero de 1975, dejamos el empalme entre un
camino vecinal y la hoy ruta provincial 324, al norte del cruce del Rio
Pueblo Viejo, medio al SO de Monteros, Tucumán. Éramos seis conscriptos, un cabo
radio operador, un veterano sargento que era como el padre de todos, por
cómo nos cuidaba y enseñaba, y finalmente un teniente nuevito, que nos
sorprendía por su capacidad e inteligencia.
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| Visto en internet, crédito a quien corresponda |
La misión era realizar un reconocimiento del terreno. Estábamos volviendo
al punto de extracción que estaba unos kilómetros al Este, de donde los
helicópteros UH-1H "Huey" nos sacarían para regresar al punto donde estaba
estacionada nuestra unidad.
Avanzábamos por los lados del camino flanqueado por el monte tucumano.
Íbamos separados, alternados uno de un lado y siguiente del otro lado del
camino. Cuando llegamos al campo abierto, sobre el flanco norte, a nuestra
izquierda, había un gran rastrojo de cañaveral con algo de malezas bajas, y
sobre el flanco sur, a nuestra derecha, había un matorral y restos del monte
con suelo quemado.
El teniente que encabezaba el escuadrón, iba al frente, dio la señal de
alto y abajo, el sargento avanzó desde el fondo dando la instrucción de
estar atentos. El teniente y el sargento se dieron un tiempo para escudriñar
todo con los prismáticos.