martes, 1 de septiembre de 2020

Sobre ciberejercitos y cibersoldados

De hacker a soldado.

Por Juanjo Galán, business strategy de All4Sec, publicado por Innovadores / La Razón.es.

Tal y como describe la OTAN —tradicionalmente convertida en doctrina— un dominio de operaciones militares debe responder a características diferenciales que tienen como objetivos (1) operar en él, (2) no estar completamente incluido en otro dominio, (3) implicar la actuación de fuerzas de los bandos, (4) ejercer el control sobre el oponente, (5) impulsar la sinergia con otros dominios, y (6) proporcionar la oportunidad de generar desequilibrios con otros dominios.

Ciberejercitos
Foto de Reuters, vista en El Confidencial
Utilizando esta definición, resulta evidente que la transformación digital de la sociedad ha traído consigo un 5º dominio de acción que se ha convertido en un nuevo entorno de operaciones militares, tanto ofensivas como defensivas. Un entorno al que se ha denominado ciberespacio.

Reglas en el ciberespacio

En este nuevo ‘campo de batalla’ el control del entorno se hace casi inabordable. Cada cinco años nos encontramos con que los equipos en red se multiplican por tres. Equipos que interactúan unos con otros ampliando sus límites. De facto, se estima que para el año 2040 el número de elementos interconectados superará los 5.000 millones a nivel mundial.

Desde la perspectiva militar, una particularidad de este dominio es que menudo se desconoce cuál es el adversario, no existen alertas previas, los engaños y señuelos son más sencillos de desplegar y la gestión de las amenazas resulta compleja —más aún cuando las acciones que podrían anticipar un ataque se muestran ambiguas.