Por Mariano Germán Videla Solá, publicado en
Zona-Militar
Visto en Zona-Militar
Tras retomar sus actividades luego de un extenso período de mantenimiento,
el portaviones nuclear USS Dwight D. Eisenhower (CVN-69) regresará a la
Estación Naval de Norfolk, Virginia (EE.UU.), para someterse a una
evaluación de sus sistemas de lanzamiento y recuperación de aeronaves luego
del accidente ocurrido el 28 de septiembre pasado, cuando un avión de guerra
electrónica EA-18G Growler sufrió un incidente durante el aterrizaje que
terminó con la pérdida de la aeronave y cuatro marineros heridos.
El Growler pertenecía al Escuadrón de Ataque Electrónico (VAQ) 130
“Zappers” y se encontraba intentando apontar sobre la cubierta del USS
Dwight D. Eisenhower cuando falló el cable de frenado utilizado para detener
a las aeronaves. Como consecuencia, el avión no logró detenerse y terminó
saliendo por el borde de la cubierta de vuelo. Cuatro marineros resultaron
heridos, mientras que uno de ellos debió ser trasladado a Norfolk para
recibir tratamiento adicional. Desde el accidente, las operaciones aéreas
del portaviones permanecen suspendidas...
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El Departamento de Defensa de Estados Unidos ha ordenado un notable incremento de sus fuerzas navales en la región de Oriente Medio. La medida incluye el envío del grupo de combate del portaaviones de propulsión nuclear USS Theodore Roosevelt (CVN-71) y del Grupo Anfibio de Preparación (ARG) liderado por el buque de asalto anfibio USS Makin Island (LHD-8).
El USS Theodore Roosevelt (CVN-71). Visto en X vía OSINTdefender
La partida de estas unidades desde sus bases en la costa oeste de EE.UU. suma más de 7.000 marineros y alrededor de 2.000 efectivos de la 13.ª Unidad Expedicionaria de Marines (MEU) a la zona de operaciones del Comando Central de EE.UU. (CENTCOM). El USS Theodore Roosevelt, un portaaviones clase Nimitz capaz de proyectar un ala embarcada de más de 60 aeronaves de combate, se une a la postura de disuasión en un momento de estancamiento diplomático y crecientes fricciones en pasos marítimos clave. Por su parte, el grupo del USS Makin Island proporciona capacidades de asalto anfibio, respuesta rápida ante crisis y evacuación médica.
Composición de la fuerza desplegada
El dispositivo naval movilizado por Washington constituye una de las agrupaciones de combate más versátiles y de mayor potencia de fuego proyectables en el entorno marítimo actual. La columna vertebral de esta fuerza está representada por el portaaviones de propulsión nuclear USS Theodore Roosevelt (CVN-71), una plataforma de la clase Nimitz capaz de albergar y coordinar las operaciones de más de 60 aeronaves, incluyendo cazas polivalentes F/A-18E/F Super Hornet, cazas de quinta generación F-35C Lightning II, aviones de guerra electrónica EA-18G Growler y plataformas de alerta temprana E-2D Advanced Hawkeye.
Acompañando al portaaviones se despliega el Grupo Anfibio de Preparación (ARG) encabezado por el USS Makin Island (LHD-8), un buque de asalto anfibio de gran cubierta diseñado para la proyección de fuerzas desde el mar. Este buque traslada a la 13.ª Unidad Expedicionaria de Marines (MEU), una fuerza combinada de unos 2.000 efectivos capacitada para realizar operaciones helitransportadas, desembarcos anfibios y misiones de respuesta rápida a través de aeronaves MV-22 Osprey, helicópteros de ataque AH-1Z Viper y cazas F-35B de despegue corto y aterrizaje vertical.
El grupo de combate se completa con una pantalla defensiva integrada por varios destructores de misiles guiados clase Arleigh Burke. Estas unidades aportan capacidad de interceptación antiaérea y antimisil a través del sistema de combate Aegis, defensa antisubmarina de capa profunda y capacidad de ataque a tierra a larga distancia mediante misiles de crucero BGM-109 Tomahawk.
El destructor MEKO 360H2 clase Almirante Brown ARA Sarandi (D 13) de nuestra Armada Argentina navega junto a EE.UU. Portaaviones USS Nimitz (CVN 68), de
la Armada de Estados Unidos, durante un entrenamiento marítimo bilateral en
el Océano Atlántico, el 29 de abril de 2026.
El ARA Sarandi (D 13) de la Armada Argentina navega junto al Portaaviones USS Nimitz (CVN 68), de la Armada de Estados Unidos U.S. Navy photo by Mass Communication Specialist 2nd Class Peter K. McHaddad
Al fondo de la imagen el ARA La Argentina (DD 11), otro destructor MEKO 360H2 clase Almirante Brown de nuestra Armada Argentina.
El “Southern Seas 2026” se desplego en nuestro Mar Argentino con una intensa agenda de maniobras navales, aéreas y tácticas con participación de nuestra Armada y unidades de Estados Unidos.
"El ejercicio de oportunidad Passex se desarrolló con motivo de la circunnavegación del portaaviones USS “Nimitz” junto con el destructor USS “Gidley” y el buque logístico USS “Patuxent”, en el marco del despliegue denominado Southern Seas 2026, y constituyó una oportunidad invalorable para incrementar la interoperabilidad entre las unidades de la Armada Argentina y la Marina de los Estados Unidos" (Gaceta Marinera).-
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La interrupción del suministro de petróleo beneficia a Rusia, al igual que
la menor ayuda estadounidense a Ucrania; a su vez, la guerra en Medio
Oriente distrae la atención sobre China
Por Max Boot para The Washington Post, publicado por
La Nación
WSHINGTON.– La primera vez que Medio Oriente fue preponderante para la
política de defensa de Estados Unidos fue en la década de 1970, la época del
embargo del petróleo árabe, la crisis de los rehenes en Irán y la invasión
soviética a Afganistán. Por entonces, Estados Unidos dependía del crudo de
Medio Oriente, lo que llevó al presidente Jimmy Carter a anunciar, en 1980,
una nueva doctrina: “Cualquier intento de una fuerza exterior de tomar el
control de la región del Golfo Pérsico será considerado un ataque a los
intereses vitales de Estados Unidos de América, y dicho ataque será repelido
por los medios que sean necesarios, incluida la fuerza militar”.
Foto de Zachary Pearson - U.S. Navy. Visto en
La Nación
Y para reforzar sus palabras, Carter creó la Fuerza de Tareas Conjunta de
Despliegue Rápido (RDJTF), por sus siglas en inglés), y en 1983 esa unidad
fue reconvertida y pasó a llamarse Comando Central de Estados Unidos
(Centcom), el neurálgico centro militar que hoy dirige la Operación Furia
Épica contra Irán.
Hoy Estados Unidos es energéticamente autosuficiente, así que cualquiera
pensaría que el Golfo Pérsico ya no debería importarle demasiado al gobierno
norteamericano. Sin embargo, los funcionarios de Trump citan la
independencia de Estados Unidos del petróleo importado como una de las
razones por las que ahora es más fácil atacar a Irán.
La Operación Lanza del Sur (Operation Southern Spear) representa el punto
de inflexión más drástico en la política de defensa estadounidense hacia
América Latina en décadas. Lo más destacable de esta iniciativa no es solo
el despliegue de fuerza bruta simbolizado por el portaaviones USS Gerald R.
Ford, sino la integración operativa de una "flota híbrida".
El grupo de ataque del portaaviones USS Gerald R. Ford navega
en formación. Visto en Flickr / OTAN
Bajo la dirección del Secretario Pete Hegseth y por orden directa del
Presidente Trump, el Pentágono (ahora referido administrativamente como
"Departamento de Guerra") ha fusionado la robótica avanzada, la inteligencia
artificial y los sistemas no tripulados para reclasificar la lucha contra el
narcotráfico: ya no es una labor policial, es un teatro de guerra naval
contra "narcoterroristas".
Cronología de los sucesos
La Operación Lanza del Sur no surgió de la nada el 13 de noviembre; es la
culminación de una serie de movimientos estratégicos y experimentales a lo
largo de 2025.
Enero - Agosto 2025 (Fase Experimental): La 4ª Flota de los EE. UU.
comienza ejercicios silenciosos bajo el marco de la iniciativa "Project
33" de la Armada. Se prueban prototipos de Buques de Superficie Robóticos
(RSV) y drones de vigilancia persistente en aguas internacionales,
enfocándose en la recopilación de datos sin intervención letal.
Septiembre 2025 (Fase Cinética Encubierta): Comienzan a reportarse
incidentes en aguas internacionales del Caribe y el Pacífico Oriental.
Diversas fuentes registran ataques de precisión contra lanchas rápidas
(go-fasts) y sumergibles del narcotráfico. En ese momento, no hubo
reivindicación oficial, pero se contabilizaron múltiples interdicciones
letales.
5 de Septiembre 2025 (Cambio Institucional): El Presidente
Trump firma una Orden Ejecutiva autorizando el uso de los títulos
secundarios "Secretario de Guerra" y "Departamento de Guerra", señalando
un cambio psicológico y administrativo hacia una postura bélica más
agresiva.
7 de Noviembre 2025 (El Preámbulo): Pete Hegseth, en un discurso
ante líderes de la industria de defensa, anuncia una reorganización para
poner el sistema de adquisiciones en "pie de guerra", insinuando la
necesidad de desplegar tecnología inmadura (soluciones al 85%) de
inmediato en el campo de batalla.
13 de Noviembre 2025 (Lanzamiento Oficial): A través de la red
social X, Pete Hegseth anuncia formalmente la Operación Lanza del Sur. Se
confirma la misión: expulsar a los narcoterroristas y proteger la
"Patria". Se hace pública la integración de la flota robótica con el grupo
de ataque del portaaviones USS Gerald R. Ford.
14 de Noviembre - Presente (Despliegue Total): La flota se
posiciona estratégicamente. Se intensifican las operaciones de
interdicción y vigilancia en el corredor del Caribe, aumentando la tensión
diplomática con naciones ribereñas, específicamente Venezuela.
Estado Actual (Status)
1. Dominio Marítimo Híbrido: La operación ha implementado una "malla
de sensores" (mesh network) persistente que cubre miles de millas cuadradas
del Caribe, haciendo virtualmente imposible el tránsito sigiloso de
narco-submarinos o lanchas rápidas. Esta capacidad se basa en la integración
de activos tripulados y no tripulados bajo el concepto de Manned-Unmanned
Teaming (MUM-T).
El portaaviones más avanzado de Estados Unidos partió éste martes de su
muelle en su base, en Norfolk, Virginia, para un despliegue programado
hacia el teatro de mando europeo, que incluye aguas frente a la costa
mediterránea de Israel. La presencia del portaaviones y los buques de guerra
que lo acompañan le da a Estados Unidos la opción de un tercer grupo de
ataque con portaaviones en Medio Oriente si es necesario.
El grupo de ataque del portaaviones USS Gerald R. Ford navega en
formación. Visto en
Flickr / OTAN
"El portaaviones USS Gerald R. Ford (CVN-78), de 100.000 toneladas,
atravesó la densa neblina de Virginia en el río James, mientras la
tripulación, vestida de blanco, sudaba a mares mientras operaba la
cubierta bajo un calor récord. Un total de 4.500 marineros se desplegarán
en el grupo de ataque, según la Segunda Flota de EE. UU." (USNI Nwes).
Según USNI News, la novedad en el grupo de ataque del portaaviones USS Gerald R. Ford es quepor primera vez en un grupo de ataque con base en la Costa Este, un
destructor de misiles guiados clase Arleigh Burke servirá como comandante de
guerra aérea. Con la salida de los cruceros de misiles guiados clase
Ticonderoga de la flota, la Armada ha seleccionado a los destructores que
asumirán esa función y ha ascendido al oficial al mando de O-5 a O-6. El USS
Winston Churchill (DDG-81), con base en Mayport, Florida, asumirá la función
de defensa aérea, anunció la Armada.
Ciertamente asombra, "este incidente representa el cuarto percance grave
relacionado con el buque de guerra y la tercera pérdida de una aeronave
asignada a la misión desde que zarpó de su base el año pasado" (LN), según lo que informa el diario. Me imagino que hay una señora
investigación en curso, bien profunda. Ésta situación representa
representa más que una vulnerabilidad para un sistema de armas como lo es
el portaviones USS Harry S. Truman.
El USS Harry S. Truman (CVN-75) navegando en el océano Atlántico el
11 de septiembre de 2018. Imagen vista en
Wikipedia
La importancia de éstos portaaviones para EE.UU. y la OTAN es de primer
orden. David Isenberg, analista del CATO Institute, un centro de estudios
con sede en Washington, ha señalado que "debido a su movilidad, su
versatilidad y sus capacidades, el portaaviones le ha permitido a Estados
Unidos, en particular, proyectar su poderío aéreo sin tener que depender
de bases extranjeras". "Es el mejor instrumento militar para llevar a cabo
una estrategia de seguridad nacional".
EE.UU. no se puede permitir lo que está pasando con el el portaviones USS
Harry S. Truman, algo está fallando.
WASHINGTON.- Un avión de combate de la Armada de Estados Unidos no logró
aterrizar en el portaviones Harry S. Truman y se estrelló en el Mar Rojo
el martes. Este incidente representa el cuarto percance grave
relacionado con el buque de guerra y la tercera pérdida de una aeronave
asignada a la misión desde que zarpó de su base el año pasado.
El avión F/A-18F Super Hornet, con un valor aproximado de 67 millones de
dólares, cayó por la borda tras un intento fallido de frenarlo al
aterrizar, según informó la Armada en un comunicado. Los dos aviadores a
bordo del avión se eyectaron con éxito y fueron rescatados en el mar en
helicóptero con heridas leves, y ninguna persona a bordo del buque de
guerra resultó herida.
Un poco de historia. Durante siglos la flota inglesa fue la dominante de los siete mares, nadie, ningún país podía ni siquiera compararse. Pero el 7 de diciembre de 1941 se produce el ataque a Pearl Harbor por parte del Japón, y la flota estadounidense del Pacífico queda fuera de combate temporalmente.
El ataque fue una ofensiva militar sorpresiva efectuada por la Armada Imperial Japonesa contra la base naval de los Estados Unidos en Pearl Harbor (Hawái), fue llevado a cabo por 353 aeronaves japonesas que despegaron de las cubiertas de vuelo de seis portaaviones (Akagi, Kaga, Sōryū, Hiryū, Shōkaku y Zuikaku). Aunque destruyeron o pusieron fuera de combate a la mayor parte de los acorazados y cruceros en la base naval, un detalle importante les jugó en contra a los japoneses, la ausencia en Pearl Harbor de los tres portaaviones de la Flota del Pacífico (Enterprise, Lexington y Saratoga).
Junto con este ataque a las islas Hawái hay sincronizadas otras importantes acciones japonesas en la zona del Índico y Pacífico oriental. En las Filipinas, la Fuerza Aérea del Lejano Oriente es mermada en tierra durante un bombardeo sorpresa y solamente un grupo de la flota inglesa, conocida como Fuerza Z, continuaba ofensivamente operativa, constituyendo un peligro para los desembarcos japoneses en Malasia y Tailandia, iniciados horas antes del ataque a Pearl Harbor.
La Fuerza Z contaba con el acorazado Prince of Wales, el crucero de batalla Repulse, y cuatro destructores Electra, Express, Encounter, y Jupiter. El 9 de diciembre, aviones bombarderos y aviones torpederos del imperio de Japón ponen fin a la Fuerza F.
Éstos hechos, junto con otros durante el desarrollo del gran conflicto mundial, determinan en gran medida la eliminación de los acorazados y destacan la importancia de los portaaviones y submarinos en las flotas. El arma aeronaval cobró mayor importancia durante el transcurso de la II Guerra Mundial.
Para el final de la guerra, Estados Unidos había incorporado cientos de barcos, incluyendo más de 60 portaaviones de combate y de escolta y 10 acorazados, posicionándose como la 1.ª flota del mundo de modo indiscutido.
Desde entonces desarrolló nueve las fuerzas operacionales en las que participan 283 buques y más de 3700 aeronaves. Entre los buques se cuentan 10 portaaviones Clase Nimitz activos, 2 portaaviones Clase Gerald R. Ford en desarrollo,uno de ellos en pruebas y tiene uno más para construirse.
Cada portaaviones se despliega normalmente junto con una serie de buques adicionales, formando un grupo de ataque de portaaviones. Los navíos de apoyo, que suelen incluir tres o cuatro cruceros y destructores equipados con el sistema de combate Aegis, una fragata y dos submarinos de ataque, tienen la tarea de proteger al portaaviones de ataques aéreos, de misiles, de mar y amenazas submarinas, así como proporcionar capacidades de ataque adicionales propias.
A los portaaviones y que sumarle los buques de asalto anfibio, que son las piezas centrales de la guerra anfibia y realizan el mismo rol de proyección de poder que los portaaviones, excepto que su fuerza de ataque incluye fuerzas terrestres en lugar de aeronaves.
Los buques de asalto anfibio son 10, 1 Clase Tarawa, 8 Clase Wasp y 1 Clase America. De ésta última clase tienen 3 en desarrollo.
Éstos buques ofrecen, comando, coordinación y todos los elementos de apoyo a una unidad anfibia de 2200 marines en un asalto anfibio, utilizando tanto vehículos aéreos como anfibios. Asemejándose a pequeños portaaviones, los buques de asalto anfibio tienen capacidad de V/STOL, STOVL, VTOL, convertiplanos y operaciones de aeronaves de ala giratoria. También contienen un dique inundable para apoyar el uso de lanchas de desembarco aerodeslizantes (LCAC) y otras embarcaciones de asalto anfibio.
Hoy la US Navy es la flota armada dominante de los siete mares, y nadie, ningún país puede ni siquiera compararse. Pero es posible que en un futuro no tan lejano, no sea tan así.
China crece, actualmente tiene solo dos portaaviones en servicio de primera línea, uno en varias etapas de pruebas en el mar, otros tres en construcción, y ha iniciado la construcción de un séptimo portaaviones para la Armada del Ejército Popular de Liberación. Ha informado que el objetivo consiste en tener una flota de siete en 2025.
La batalla legendaria del ARA San Juan Por Jorge Fernández Díaz, publicado por La Nación.
El submarino del capitán Trama ingresó en el puerto de Norfolk bajo una niebla ominosa. Su misión secreta consistía en participar de una guerra ficticia. Fue recibido por altos oficiales de esa base naval y quedó al cuidado logístico del USS Canopus, un buque que abastecía a otros cinco submarinos clase Los Angeles. Gustavo Trama y sus hombres fueron alojados en tierra y agasajados bajo las usuales normas de la fraternidad del mar. El ARA San Juan había zarpado el 17 de febrero de 1994 desde Mar del Plata y estaba ahora en el Atlántico Norte por una única razón: la flota más poderosa de la Tierra utilizaba desde hacía décadas submarinos nucleares, y quería probar su sistema de detección y su capacidad de maniobra frente a una nave convencional. Acaso la leyenda y el prestigio del ARA San Luis hacían más interesante todo el operativo: aquel otro submarino diésel-eléctrico con torpedos filoguiados, primo mayor del San Juan, había vuelto literalmente locos a los tripulantes de la Royal Navy durante la guerra de Malvinas, y su derrotero era estudiado con admiración.
Una de las últimas fotogrfías de nuestro submarino ARA San Juan (SUSJ en el Canal de Beagle (08/11/2017). Foto de Martín Otero, vista en PoderNaval.com.ar
Trama llegaba a esas fechas con vasta experiencia. Había encontrado su vocación en el cine clásico de Ford, Fuller y Powell. Y se había sometido a esa escuela extremadamente rigurosa: años después él mismo ejercería allí como instructor de submarinistas y buzos tácticos. El oficio no es para cualquiera. En cuanto un aspirante ejecuta el "escape del submarino", dentro de un tanque de agua y a través de una escotilla, se descubre si verdaderamente posee la fibra necesaria para emprender esa épica. Es una prueba crucial, que prefigura una vida de navegaciones largas y espacios cortos, poco recomendable para los impacientes, los expansivos, los conflictivos y los claustrofóbicos. Un viejo chiste asegura que la Marina se divide entre los submarinistas y los que no pudieron serlo. En el bautismo del ARA San Juan tocaron la marcha "Viejos camaradas", que frasea: "Tanto en la necesidad como en el peligro, siempre manteniéndonos juntos". Ese himno también alude a la filosofía pragmática del "hoy es hoy", porque así es "la vida del guerrero".
En una sala de situación, Trama y los demás guerreros de la base de Norfolk fueron anoticiados acerca de la batalla estratégica y psicológica que daría comienzo cuanto antes. Partirían de una hipótesis territorial, el desembarco militar bajo presunto fuego hostil y el rescate de imaginarios rehenes que mantenían prisioneros en una embajada inexistente. Habría dos equipos: uno azul, que concentraría a la Segunda Flota, encargada de la recuperación, y uno rojo, que haría las veces de enemigo y trataría de impedir esas acciones. Los azules corrían con obvia ventaja: más de treinta unidades de línea, incluidos dos portaaviones, destructores, submarinos, buques logísticos y la nave Comando, el USS Mount Whitney. Los rojos, que tenían la orden de esconderse y atacar, eran solo tres fantasmas sumergibles; el San Juan estaba entre ellos. El ejercicio debería efectuarse en áreas de diversa profundidad, y Trama pensó íntimamente que se trataba de una cacería y que la mejor tecnología del mundo los buscaría para batirlos o neutralizarlos. Una ejercitación de semejante complejidad es mucho más que un juego: está en cuestión el orgullo y se vive como una guerra real.
En las primeras horas de la mañana del domingo 7 de diciembre de 1941, la Marina Imperial Japonesa realizó un ataque sorpresa a las instalaciones militares estadounidenses en Pearl Harbor, en la isla de Oahu en Hawái. El ataque fue dirigido principalmente contra la Flota del Pacífico de la Armada de los Estados Unidos y las fuerzas aéreas que defendían la zona.
El ataque conmocionó profundamente al pueblo estadounidense y de alguna manera obligó la entrada de los Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial.
Japón desarrollaba una importante ofensiva durante Segunda Guerra Chino-Japonesa, en 1937, ésto generó un choque de intereses entre el Imperio Japonés, los Estados Unidos y el Imperio Británico.
Los Estados Unidos y el Reino Unido reaccionaron ante las acciones militares del Japón en China, y decidieron imponer un embargo de metal en bruto y de petróleo, que era especialmente importante para Japón, pues carecía de recursos petrolíferos propios. Luego enviaron ayuda militar encubierta al gobierno del Kuomintang.
Cuando en 1940 Japón ocupó la Indochina, colonia francesa, las potencias occidentales respondieron con una congelación de bienes y el cierre del canal de Panamá para naves japonesas.
Atentos a que éstas medidas amenazaban con estrangular la economía nipona, desde el gobierno japones se iniciaron negociaciones diplomáticas para levantarlas. Estas negociaciones diplomáticas alcanzaron su punto culminante con la Nota de Hull el 26 de noviembre de 1941, la cual fue descrita por el primer ministro Hideki Tōjō como un ultimátum, ya que se les solicitaba salir de China.
Los estadounidenses declararon después de la guerra que no incluían a Manchuria dentro del término China, pero esto no fue claro para Tojo, que consideró que solicitar la salida de Manchukuo, (Manchuria), era un insulto.
Los líderes japoneses decidieron que sólo les quedaban dos opciones: ceder ante las demandas de los Estados Unidos y el Reino Unido y retirarse de China, o profundizar el conflicto e intentar adquirir las fuentes de petróleo del Sudeste asiático. Como retrasar la decisión sólo debilitaría la posición japonesa, finalmente se decidieron por ir a la guerra contra Estados Unidos y sus aliados, cometiendo una de las más grandes equivocaciones.
Sobre la planificación del ataque
Los historiadores militares concuerdan que en la década de los años 30, la estrategia japonesa para una eventual guerra con los Estados Unidos, apuntaba a permitir que la Armada estadounidense realizase el primer movimiento. Submarinos japoneses deberían hostigar a la flota estadounidense en el área de Pearl Harbor, disminuyendo la capacidad ofensiva de la misma. Luego las fuerzas navales estadounidenses serían destruidas en una gran batalla naval entre Saipán e Iwo Jima.
Defectos en el costoso portaviones USS Gerald Ford siembran dudas sobre su
rendimiento y entrega a la US Navy Publicado por
defensa.com.
(defensa.com) El futuro portaaviones estrella de la Armada de Estados Unidos,
el USS Gerald R Ford (CVN-78), ha revelado importantes defectos que podrían
hacer peligrar la evolución de las capacidades de esta nueva generación de
portaaviones de propulsión nuclear. Según ha confirmado recientemente el
diario Boston Globe, tras acceder a un informe elaborado el Pentágono, el
buque presentaría imperfecciones en componentes trascendentales, entre ellos
la imposibilidad de incrementar la capacidad para elevar el número de
despegues de aeronaves, lo que pone en entredicho la fiabilidad del proyecto.
Según los datos revelados por expertos militares en el documento, el buque,
que se encuentra en su fase de pruebas en el astillero de Virginia, dispondría
de capacidades poco efectivas a la hora de incrementar el número de vuelos
desde su cubierta, lo que lo haría mucho menos eficaz incluso que los
portaaviones antecesores de la clase Nimitz.
Así, hasta este momento, el USS Gerarld Ford sólo ha conseguido una tasa de
240 lanzamientos sin ningún fracaso, dato que está lejos de los 1.250
lanzamientos que, según el informe, deberían ser posibles realizar con el
sistema de catapulta de lanzamiento electromagnético (conocido como sistema
EMALS) incorporado en la cubierta.
Otra de las deficiencias se encuentra en el radar avanzado de banda dual que
está siendo desarrollado por la firma norteamericana Raytheon Company, que
debe ser capaz de realizar trabajos de vigilancia aérea, localización de
amenazas y recogida de datos, aunque todavía no se conoce exactamente la
fiabilidad exacta que puede asegurar. Por otro lado, habría que conocer si
efectivamente el elevador de armas incorporado funcionará como estaba previsto
desde un principio, además de los equipos de comunicaciones, que tampoco
habrían seguido el progreso correspondiente. La causa de muchos de estos
problemas habría que buscarla en el alto porcentaje de componentes totalmente
nuevos (hasta un 40% del buque), incluyendo sus sistemas de tecnología, que
traen estas deficiencias de fiabilidad.
Todo ello puede provocar que, según se especifica en el informe del Pentágono,
podría verse afectada la capacidad defensiva al ser más “vulnerables a los
ataques” e incluso tener “limitaciones para realizar operaciones rutinarias”.
Sin embargo, estas mismas fuentes explican que Thomas Moore, almirante
encargado del programa para la puesta en marcha del buque, hizo referencia a
que todavía quedaba tiempo para seguir progresando en el desarrollo del USS
Gerald Ford e hizo hincapié en la dificultad que representan estas tecnologías
como “desafíos para el desarrollo”, pero que conseguirá ser “un barco
fantástico”.
2016 sigue siendo la fecha de entrega
Ni desde el informe ni desde ninguna fuente se ha confirmado que pueda verse
retrasada la fecha prevista para la entrega del buque a la Armada, fijada en
2016. Lo que sí que podría variar sería el inicio de la fabricación del
segundo y tercer buque de la clase, el USS John F. Kennedy (CVN-79) y el USS
Enterpise (CVN-80), por lo menos hasta que no se haya asegurado un mayor
perfeccionamiento en el primer navío de la clase Gerald Ford.
Con todo ello, estas trabas no hacen más que aumentar la controversia que
había generado la puesta en marcha de este multimillonario proyecto, valorado
en más de 12.000 millones de dólares, en un contexto de reducciones
presupuestarias como el que está viviendo ahora mismo Estados Unidos. De
hecho, y según datos proporcionados por el diario norteamericano, los costes
de producción del buque que se botó durante el pasado mes de noviembre ya
habrían superado un 22% lo estipulado inicialmente.
Está previsto que hasta 10 nuevos buques de la clase Gerald Ford sustituyan
progresivamente a los Nimitz, que se encuentran operativos desde hace más de
25 años y que tuvieron al George H. W. Bush (CVN.77) como último buque de su
clase en entrar en servicio. / Publicado por
defensa.com.