lunes, 11 de febrero de 2013

¿Tendremos un nuevo Papa en Semana Santa?

Sin dudas, la noticia sobre la renuncia del Papa Benedicto XVI es el tema de hoy en el mundo cristiano, generó sorpresa, conmoción y desconcierto entre los fieles a la Iglesia Católica apostólica romana.

Leyendo las noticias llego a una nota, en The Wall Street Journal, donde informan lo señalado por el asesor de comunicación del Vaticano, Greg Burke, quien dijo que el proceso podría comenzar inmediatamente, al referirse sobre la selección de un nuevo pontífice. "Lo que significa que tendremos un nuevo papa en Semana Santa", afirmó.

Al renunciar Benedicto XVI, a partir de las 20:00 hs. del 28 de febrero próximo se abrirá un período de "sede vacante", y hasta que se elija su sucesor, se abre un periodo que recibe el nombre de "interregnum", que significa "entre el reino". Se debe realizar un Cónclave para la elección de un nuevo Papa, cuyo inicio no debe exceder los veinte días del 28 de febrero. En el Cónclave participarán 120 cardenales del Colegio Cardenalicio vaticano, y conforme al Código de Derecho Canónico, solamente éste Colegio tiene competencia para elegir al Sumo Pontífice.

Imagen: "Capilla Sixtina" de Antoine Taveneaux (CC) Algunos derechos reservados.
Visto en Wikipedia.
En el cónclave, que se realiza encerrados bajo llaves en la Capilla Sixtina, deberán apegarse a la normativa específica expedida por el Sumo Pontífice. La que rige actualmente se encuentra contenida en la Constitución Apostólica Universi Dominici Gregis, expedida por el papa Juan Pablo II, el 22 de febrero de 1996, la cual solamente ha sido aplicada una vez tras la muerte de dicho pontífice y para la elección del actual papa Benedicto XVI.

Es importante destacar que partir de la citada Constitución Apostólica de Juan Pablo II, la elección del nuevo obispo de Roma se realiza mediante escrutinio o voto secreto, realizado mediante papeletas donde se escribe el nombre del candidato, y realizándose conteo hasta obtener la votación requerida de dos tercios de los votos de la totalidad de los electores. Por lo que han quedado abolidas las elecciones conocidas como "per aclamationem seu inspiratione" y "per compromissum", que todavía preveía la normatividad de Pablo VI, la Constitución Apostólica Romano Pontifici Eligendo.
"En 2007, Benedicto XVI modificó las reglas para la elección de su sucesor, en concreto el sistema de mayorías que establece el texto de 1996 para la elección de Papa, pero dejó vigente todo lo demás. sí, para elegir al sucesor de Benedicto XVI será necesario obtener la mayoría de los dos tercios de los votos de los cardenales electores en todos los escrutinios.

Hasta entonces era necesaria esa mayoría, pero si tras el tercer día de votaciones y llegados al 33 o 34 escrutinio no se producían resultados positivos, se decidía seguir por mayoría absoluta. Asimismo, la nueva normativa del papa Ratzinger establece que cuando llegue el turno de voto de los dos cardenales más votados, éstos no podrán participar en la votación" (La Nación)
Luego de cada conteo de los votos, se procede a una de las tradiciones más conocidas a nivel mundial en relación con el cónclave, la “fumata”, un sistema secular de comunicar al pueblo la marcha de un proceso electoral. Si las votaciones ha sido negativas, no se ha llegado a la elección de nadie, los papeles se queman junto con paja húmeda, que produce un humo negro. Si ha sido elegido un candidato, y éste ha aceptado la responsabilidad, los papeles se queman usando paja seca, lo que da lugar a un humo de color blanco. Es la señal que anuncia al mundo la elección de un nuevo Papa.

Quien resultara el nuevo Papa es conducido por el Camarlengo y el Maestro de las Celebraciones Pontificias a la sacristía de la Capilla Sixtina, llamada “Sala de las lágrimas”, ya que todos los elegidos, sin excepción, lloran allí en relativa intimidad ante la magnitud de la responsabilidad que acaban de asumir.

Tras la manifestación del respeto de los Cardenales, se canta un “Te Deum”, y luego el Cardenal Protodiácono, se dirige al balcón principal de la Basílica de San Pedro, donde se hará público el anuncio de la elección. Instantes después el nuevo Papa, precedido por la cruz procesional sale al balcón y saluda al pueblo e imparte la bendición apostólica “Urbi et Orbi”.

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