Cinco causas clave de una Crisis Sostenida desde 1983
El sistema previsional argentino ha transitado un camino de crisis
recurrentes y reformas fallidas desde el retorno a la democracia en 1983,
configurando un "desastre previsional" que afecta a millones de jubilados
y pensionados y que representa una carga fiscal insostenible para el
Estado. A continuación, se explican brevemente cinco de las causas
fundamentales de esta problemática estructural.
- La Herencia de un Sistema Quebrado y el Impacto de la Hiperinflación (Década de 1980): El gobierno democrático de Raúl Alfonsín heredó un sistema de reparto estatal desfinanciado y con una creciente litigiosidad. La situación se vio drásticamente agravada por la crisis económica y los procesos hiperinflacionarios de 1989 y 1990. La licuación de los activos de las cajas previsionales y la pulverización del valor de los haberes jubilatorios llevaron al colapso del sistema. En 1986, la situación era tan crítica que se declaró la Emergencia Previsional, una medida que congelaba los juicios contra el Estado por reajustes de haberes y que se prorrogaría en numerosas ocasiones, evidenciando la incapacidad estructural de hacer frente a las obligaciones.
- La Reforma Neoliberal de los '90: Privatización y Desfinanciamiento (1994): En un intento por solucionar la crisis y siguiendo las tendencias de la época, en 1994, durante la presidencia de Carlos Menem, se implementó una reforma estructural que introdujo un sistema mixto. Se crearon las Administradoras de Fondos de Jubilaciones y Pensiones (AFJP), entidades privadas que gestionarían los aportes de capitalización individual, mientras que el Estado mantenía un pilar de reparto básico (la Prestación Básica Universal). Esta reforma, lejos de ser una solución, agravó el desfinanciamiento del Estado, que dejó de percibir una parte sustancial de los aportes de los trabajadores, los cuales se desviaron a las AFJP. Además, las altas comisiones cobradas por estas administradoras y una significativa rebaja de los aportes patronales erosionaron aún más los recursos del sistema público, que debía seguir pagando a los jubilados del viejo régimen.
- La Reestatización de 2008: Retorno al Reparto y Uso Discrecional de los Fondos: En 2008, bajo la presidencia de Cristina Fernández de Kirchner, se produjo un nuevo cambio drástico: la eliminación del sistema de capitalización y la absorción de los fondos de las AFJP por parte del Estado, creándose el Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA). Si bien la medida se justificó en la baja rentabilidad y el riesgo que los fondos privados representaban para los futuros jubilados, especialmente en el contexto de la crisis financiera internacional, la estatización también le permitió al gobierno acceder a una importante caja de recursos. Los fondos de la ANSES, a través del Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS), comenzaron a ser utilizados para financiar gasto público corriente, políticas sociales y para la compra de títulos de deuda pública, desviándose de su propósito original de garantizar la sostenibilidad del sistema previsional a largo plazo.
- Moratorias Previsionales: Expansión de la Cobertura a Costa de la Sostenibilidad: Con el objetivo de ampliar la cobertura previsional a personas que no contaban con los 30 años de aportes requeridos debido a trayectorias laborales informales o interrumpidas, a partir de 2005 se implementaron sucesivas "moratorias previsionales". Estas permitieron a millones de personas, en su mayoría mujeres, acceder a una jubilación a través de planes de pago por los años de aportes no efectuados. Si bien estas políticas tuvieron un impacto social positivo al reducir la pobreza en la vejez, se realizaron sin el financiamiento correspondiente. La inclusión masiva de beneficiarios sin sus contrapartes de aportes generó una enorme presión sobre un sistema ya frágil, profundizando su déficit estructural y dependiendo cada vez más de los recursos del Tesoro Nacional. Otra hazaña del kirchnerato y su política populista.
- Desequilibrio Demográfico y Alta Informalidad Laboral: La Base Insostenible: Una de las causas más profundas y persistentes del desastre previsional es la combinación de un envejecimiento poblacional progresivo y un mercado laboral con altos índices de informalidad. La relación entre aportantes al sistema y beneficiarios (jubilados y pensionados) ha ido disminuyendo de manera constante, situándose en niveles críticamente bajos. Con cerca de un tercio de la fuerza laboral operando en la informalidad (sin realizar aportes), el sistema de reparto, que se basa en la solidaridad intergeneracional, se vuelve matemáticamente inviable. La cantidad de trabajadores activos que sostienen a cada pasivo es insuficiente para financiar haberes dignos y mantener el equilibrio financiero del sistema sin recurrir a una masiva asistencia del Estado, perpetuando así el ciclo de crisis.



