Continuando con las serie de post donde analizamos una variedad de aspectos
y temas que hacen a nuestra real situación en el país y región, encaramos
nuevamente el tema climático.
El Clima como Factor Determinante en la Resiliencia Económica
Argentina
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Ciudad de Santiago del Estero, 10/02/2013. Antes de las 5 de la
tarde las cortinas de tierra lo oscurecieron todo, tiempos de sequía Foto de Jorge S. King ©Todos los derechos reservados |
El desarrollo económico y social sostenible de la República Argentina se
encuentra intrínsecamente ligado a la resiliencia de su matriz productiva.
En un país cuya economía exhibe una significativa dependencia de la
producción primaria y la exportación de materias primas con escaso valor
agregado, la volatilidad climática emerge como un factor de riesgo
preponderante, capaz de amplificar la vulnerabilidad a las fluctuaciones de
los precios internacionales y de exacerbar los recurrentes ciclos de
"stop-and-go" derivados de la restricción externa.
Esta dinámica, donde los períodos de crecimiento son abruptamente
interrumpidos por la escasez de divisas, es particularmente sensible a los
shocks externos, entre los que los eventos climáticos extremos se destacan
por su creciente frecuencia e intensidad. La interacción entre fenómenos
climáticos severos y la estructura económica nacional subraya la urgencia de
diversificar la matriz industrial, fomentar la innovación tecnológica y
fortalecer la capacidad de adaptación en todos los sectores productivos
frente al ineludible cambio climático global.
Impacto de los fenómenos climáticos extremos:
El Niño y La Niña en la Economía Argentina
El Niño y La Niña en la Economía Argentina
Argentina, con su vasta extensión territorial y diversidad de ecosistemas,
desde la Pampa Húmeda hasta la Patagonia, es particularmente susceptible a los
efectos de los patrones climáticos a gran escala. El fenómeno ENOS (El
Niño-Oscilación del Sur), con sus fases extremas de El Niño y La Niña, tiene
consecuencias directas y a menudo devastadoras sobre la economía del país,
alterando los regímenes de precipitación y temperatura en regiones clave para
la producción agropecuaria y la infraestructura.
El Súper Niño y las Inundaciones regionales:
Un desafío hídrico y económico
Un desafío hídrico y económico
Dentro del espectro de las fases de El Niño, se distingue el fenómeno
conocido como Súper Niño o El Niño muy fuerte, caracterizado por un
calentamiento anómalo y excepcionalmente persistente de las aguas del
Pacífico ecuatorial, con anomalías de temperatura de la superficie del mar
que superan consistentemente los 2°C por encima del promedio. Esta
intensidad particular amplifica las respuestas atmosféricas globales,
resultando en patrones climáticos aún más extremos, incluyendo regímenes de
precipitaciones extraordinariamente elevados en ciertas regiones.
En Argentina, los eventos de Súper Niño se han manifestado en varias
ocasiones con consecuencias significativas. Los más notorios y dañinos
fueron los de 1982-1983 y 1997-1998, y en menor medida, el de 2015-2016,
aunque este último presentó una distribución de impactos ligeramente
diferente. El evento de 1982-1983 es recordado como uno de los más
catastróficos, provocando inundaciones sin precedentes en vastas zonas del
Litoral y la Pampa Húmeda, con enormes pérdidas agrícolas y ganaderas, y
severos daños a la infraestructura. El Súper Niño de 1997-1998 también
generó impactos devastadores, con lluvias torrenciales que afectaron
extensas áreas, interrumpiendo la producción y el transporte de bienes y
personas.





