miércoles, 25 de junio de 2025

Irán mantendría capacidades cibernéticas, una amenaza seria y plausible para Argentina

Según informó recientemente Forbes, EE.UU. e Israel deberían prepararse para ciberataques iraníes destructivos. Un ex-agente de inteligencia del ejército israelí advirtió sobre las capacidades cibernéticas de Irán, y señaló que a largo plazo, Irán podría recurrir a ciberataques.

Imagen de archivo
Según Sanaz Yashar, un ex oficial de inteligencia en Israel que huyó de Irán cuando era adolescente y ahora dirige una empresa emergente de ciberseguridad, el programa cibernético de Irán se extiende a través de tres agencias diferentes: el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI), el Ministerio de Inteligencia y el Ministerio de Defensa.

"Yashar espera que las unidades ofensivas cibernéticas de Irán respondan pronto con operaciones “rápidas y sucias”, que serán disruptivas pero no catastróficas. A largo plazo, “habrá inversión en capacidades cibernéticas destructivas” porque son “impactantes y negables”, agregó Yashar. El domingo, el DHS advirtió sobre un mayor riesgo de ciberataques, ya sea de grupos hacktivistas amigos de Irán o del propio régimen iraní" (Forbes).

Según los analistas, "se debate la magnitud de la amenaza digital que representa Irán". La fuente de CISA afirmó que Irán no se consideraba una ciberamenaza grave al nivel de China o Rusia. Otros expertos coinciden. John Hultquist, analista jefe del Grupo de Inteligencia de Amenazas de Google, escribió en LinkedIn el fin de semana que el principal objetivo de Irán en su ciberguerra es psicológico. "Existe un riesgo real y práctico para las empresas, pero es importante que no sobredimensionemos la amenaza y les demos la victoria que buscan".

Sin embargo existen opiniones que señalan que Irán ha consolidado sus capacidades cibernéticas ofensivas, convirtiéndolas en una herramienta de proyección de poder asimétrica y un pilar importante de su estrategia de seguridad nacional.

Con un historial de ataques disruptivos, espionaje a gran escala y sofisticadas campañas de desinformación, la República Islámica representa una amenaza tangible y persistente para Estados Unidos, Israel y sus aliados, una categoría en la que el actual gobierno de Argentina se ha posicionado de manera prominente.

La estrategia cibernética de Irán se apoya en una red de actores de amenazas persistentes avanzadas (APT, por sus siglas en inglés), grupos de hackers que operan bajo el patrocinio o la dirección directa de entidades como el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) y el Ministerio de Inteligencia y Seguridad (MOIS). Grupos como APT34 (OilRig), APT39 (Chafer), Charming Kitten (APT35) y MuddyWater han demostrado su capacidad para infiltrarse en redes gubernamentales y de sectores críticos, exfiltrar datos sensibles y, en los casos más agresivos, sabotear operaciones.

Objetivos Principales: Estados Unidos e Israel

Para Irán, Estados Unidos e Israel constituyen los adversarios primordiales en el dominio cibernético. Las operaciones contra estas naciones son constantes y multifacéticas:
  • Contra Estados Unidos: Las acciones iraníes buscan socavar la seguridad nacional y la infraestructura crítica estadounidense. Las tácticas incluyen el ciberespionaje dirigido a agencias gubernamentales, contratistas de defensa y empresas aeroespaciales para robar secretos de estado y propiedad intelectual. Además, Irán ha sido señalado por intentar penetrar y perturbar infraestructuras críticas, como presas y redes eléctricas. Las operaciones de influencia son otra arma clave, con campañas diseñadas para sembrar discordia, influir en procesos electorales y erosionar la confianza en las instituciones democráticas a través de noticias falsas y la manipulación de redes sociales.
  • Contra Israel: La confrontación con Israel en el ciberespacio es intensa y directa. Irán ha sido acusado de intentar llevar a cabo ataques destructivos contra infraestructuras vitales, como los sistemas de distribución de agua, con el potencial de causar daño directo a la población civil. Las operaciones de guerra psicológica son comunes, utilizando hackeos para activar falsas alarmas de ataques con misiles o difundir mensajes de pánico. El phishing y el robo de credenciales son tácticas persistentes para comprometer a personal y organizaciones israelíes clave.

¿Argentina en la Mira?

La explícita alineación del gobierno argentino con Estados Unidos e Israel, sumado al histórico de los atentados contra la Embajada de Israel (1992) y la AMIA (1994) —cuya responsabilidad ha sido atribuida a Irán por la justicia argentina—, coloca a la nación sudamericana en una posición de vulnerabilidad. Si bien no han trascendido públicamente ciberataques destructivos a gran escala de origen iraní contra Argentina, la amenaza se considera seria y plausible, pudiendo materializarse de diversas formas:
  • Ataques a Infraestructuras Críticas: El sector energético, los sistemas financieros, las redes de comunicaciones y las entidades gubernamentales son blancos probables. Un ataque exitoso podría buscar no solo la interrupción de servicios esenciales y el daño económico, sino también generar una crisis de confianza en la capacidad del Estado para proteger a sus ciudadanos e infraestructuras.
  • Ciberespionaje: Actores iraníes podrían intensificar sus esfuerzos para infiltrarse en los sistemas del gobierno argentino, incluyendo los ministerios de Defensa, Relaciones Exteriores y Seguridad. El objetivo sería obtener inteligencia sobre las políticas de Estado, capacidades militares, acuerdos de cooperación en defensa con Israel y Estados Unidos, y estrategias antiterroristas.
  • Operaciones de Influencia y Desinformación: Irán podría explotar el ciberespacio para polarizar a la sociedad argentina, amplificando narrativas hostiles hacia las comunidades judías y promoviendo una visión negativa de la alianza con potencias occidentales. Estas campañas buscarían erosionar el apoyo interno a la política exterior del gobierno actual y generar inestabilidad.
  • Acción a través de Proxies: La amenaza no se limita a actores operando desde Irán. Hezbollah, un proxy de Teherán con presencia documentada en la región de la Triple Frontera, podría ser instrumentalizado para ejecutar tanto ataques físicos como cibernéticos, aprovechando redes locales para facilitar sus operaciones.
Ante este panorama, el gobierno argentino ha manifestado su preocupación y ha comenzado a reforzar sus defensas, incluyendo la firma de memorandos de entendimiento en ciberseguridad con Israel. Expertos en seguridad coinciden en que, en la era del conflicto híbrido, la distancia geográfica ya no es un escudo, y la interconexión global expone a naciones como Argentina a las represalias de actores estatales hostiles en el dominio digital.-


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