Tu rostro está entrenando a las herramientas de reconocimiento facial.
Por Cade Metz, publicado por The New York Times.
SAN FRANCISCO — Empresas e investigadores están recopilando decenas de bases de datos con rostros de personas sin que estas lo sepan; además, muchas de las imágenes después se comparten en todo el mundo en lo que se ha convertido en un enorme ecosistema que fomenta la propagación de la tecnología de reconocimiento facial.
Las bases de datos se construyen con imágenes de redes sociales, sitios web de fotografías, servicios de citas como OkCupid y cámaras colocadas en restaurantes y en patios de universidades. Aunque no hay un recuento preciso de los conjuntos de datos, los activistas en materia de privacidad han señalado repositorios que fueron construidos por Microsoft, la Universidad de Stanford y otros; uno de ellos cuenta con más de diez millones de imágenes, mientras que otro tenía más de dos millones.
Las recopilaciones faciales están siendo impulsadas por la contienda para crear sistemas de reconocimiento facial de avanzada. Esta tecnología aprende a identificar a la gente analizando tantas imágenes digitales como sea posible mediante “redes neurales”, las cuales son sistemas matemáticos complejos que requieren grandes cantidades de datos para generar el reconocimiento por patrones.
Lo más probable es que gigantes de la tecnología como Facebook y Google hayan amasado los conjuntos de datos faciales más grandes, los cuales no distribuyen, de acuerdo con artículos de investigación. Sin embargo, otras compañías y universidades han compartido de manera generalizada sus colecciones de imágenes con investigadores, gobiernos y empresas privadas en Australia, China, India, Singapur y Suiza para entrenar sistemas de inteligencia artificial, de acuerdo con académicos, activistas y artículos públicos.
Las compañías y los laboratorios han reunido imágenes faciales durante más de una década y las bases de datos simplemente son una de las capas necesarias para crear tecnología de reconocimiento facial. No obstante, la gente a menudo no tiene idea de que sus rostros han llegado ahí. Y, aunque en general las imágenes no van acompañadas de nombres, los individuos pueden ser reconocidos porque cada rostro es único y corresponde a una persona.
Las dudas en torno a los conjuntos de datos están aumentando porque las tecnologías que han ayudado a impulsar están usándose de maneras posiblemente invasivas. Documentos publicados a principios de julio revelaron que los funcionarios de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza emplearon tecnología de reconocimiento facial para escanear las fotografías de automovilistas con el fin de identificar a inmigrantes sin autorización para estar en Estados Unidos.
El FBI también pasó más de una década usando ese tipo de sistemas para comparar las licencias de conducir y las fotografías de visas con los rostros de presuntos delincuentes, de acuerdo con un informe de la Oficina de Rendición de Cuentas del Gobierno el mes pasado. A principios de julio, una audiencia del congreso abordó el uso que el gobierno le da a esta tecnología.
No hay supervisión de los conjuntos de datos. Los activistas y otros personajes dijeron estar furiosos por la posibilidad de que las imágenes de la gente se usaran para crear tecnología cuestionable, y porque las imágenes podían ser usadas de manera indebida. Por lo menos una base de datos faciales creada en Estados Unidos fue compartida con una compañía en China que ha sido vinculada con el fichaje étnico de la minoría de uigures musulmanes del país
A lo largo de las últimas semanas, algunas compañías y universidades, entre ellas Microsoft y Stanford, eliminaron sus conjuntos de datos faciales de internet debido a preocupaciones de privacidad. Sin embargo, dado que las imágenes ya se habían distribuido tanto, lo más probable es que aún estén usándose en Estados Unidos y en otras partes, señalaron investigadores y activistas.
“Concluyes que estas prácticas son invasivas y te das cuenta de que esas empresas no respetan la privacidad”, comentó Liz O’Sullivan, quien supervisó una de estas bases de datos en la empresa emergente de inteligencia artificial Clarifai. Dijo que en enero abandonó la empresa, con sede en Nueva York, en protesta contra de ese tipo de prácticas.
Visto en Youtube, vía DNews en Español
“Cuanto más ubicuo se vuelve el reconocimiento facial, más quedamos expuestos a ser parte del proceso”, explicó.
Google, Facebook y Microsoft rechazaron hacer comentarios.
Investigadores de Stanford reunieron una base de datos en 2014. Se llamaba Brainwash (el nombre de una cafetería de San Francisco), donde los investigadores utilizaron una cámara. A lo largo de tres días, la cámara tomó más de diez mil imágenes, que se introdujeron en la base de datos, escribieron los investigadores en un artículo de 2015. El artículo no especificó si los comensales de la cafetería sabían que les estaban tomando fotografías para usarlas en la investigación. (La cafetería ya no está abierta).




