Un picaflor, o colibrí, cansado de tanto andar entre los azahares, se paró en una rama del naranjo.
Todo un espectáculo son los naranjos, realmente. Aparte de su aroma, que ya comentamos ayer, otros atractivos nos convoca durante el descansillo de media mañana, hoy nos paramos varios a ver como el colibrí y unas palomas se hacían el festín entre las flores, los frutos y las abejas. Por supuesto el artista del momento fue el picaflor.
En un momento se posó en una rama y le tomé esta foto. Lamentablemente detrás del vidrio de la ventana, ya que si la abríamos los espantábamos y nos quedábamos sin el espectáculo mañanero durante el descanso.