Hoy fue uno de esos días que uno prefiere olvidar. Primero me cuentan del fallecimiento de un compañero de trabajo, un amigazo de fierro, de la vieja guardia, que lo venía peleando al cancer que lo hacía pasar tan malos momentos.
El que me digan que dejó de sufrir no es consuelo, Rezamos por su descanso y por su señora e hijas. Siempre estará en nuestro recuerdo.
Está tarde me puse a bloggear, como ejercicio de distracción, para tratar de pensar en otra cosa. Cerca de las 20:00 hs. tocan el timbre y me avisan que la habían asaltado a mi Madre. Es muy feo, casi quede patitieso, pero reaccioné bien.
Mi viejita querida es un roble, a sus 82 años anda por todos lados con sus compras y lo que tenga que hacer. Se había ido hasta el supermercado de la otra esquina a hacer una comprita de último momento, y en el mismo dintel de la entrada del supermercado, un delincuente le arrancó la cartera y huyó.
Gracias a Tata Dios no pasó más de un fuerte susto, no la lastimaron ni nada. Ella se quedó ahí petrificada, la ayudaron las cajeras del supermercado y me avisaron. Cuando llegué estaba la policía y con sumo cuidado y respeto, lo destaco, la interrogaban.
Bueno, demás está contar todo el trámite de ir a la seccional de la Policía a hacer la denuncia. A partir de mañana vendrán todos los trámites por el tema documentación, tarjeta, etc.. La verdad todo un mal momento.
Pensar que Santiago del Estero durante décadas tenía la fama de ser un lugar tranquilo y pacífico. Pero la realidad es otra, desde hace ya muchos años estamos en un estado de indefensión, la seguridad ciudadana es una materia que la deben y no se ve que hagan mucho por aprobarla.
Hoy nadie puede decirme que la inseguridad es sólo una sensación. La inseguridad nos tocó bien de cerca hoy, la asaltaron a mi Madre.
Me han enseñado y he aprendido a no despotricar en caliente, el enojo no es buen consejero. Por eso termino éste post aquí, sólo repito que gracias a Tata Dios no le pasó nada.
Pensar que Santiago del Estero durante décadas tenía la fama de ser un lugar tranquilo y pacífico. Pero la realidad es otra, desde hace ya muchos años estamos en un estado de indefensión, la seguridad ciudadana es una materia que la deben y no se ve que hagan mucho por aprobarla.
Hoy nadie puede decirme que la inseguridad es sólo una sensación. La inseguridad nos tocó bien de cerca hoy, la asaltaron a mi Madre.
Me han enseñado y he aprendido a no despotricar en caliente, el enojo no es buen consejero. Por eso termino éste post aquí, sólo repito que gracias a Tata Dios no le pasó nada.