La interrupción del suministro de petróleo beneficia a Rusia, al igual que
la menor ayuda estadounidense a Ucrania; a su vez, la guerra en Medio
Oriente distrae la atención sobre China
Por Max Boot para The Washington Post, publicado por
La Nación
WSHINGTON.– La primera vez que Medio Oriente fue preponderante para la
política de defensa de Estados Unidos fue en la década de 1970, la época del
embargo del petróleo árabe, la crisis de los rehenes en Irán y la invasión
soviética a Afganistán. Por entonces, Estados Unidos dependía del crudo de
Medio Oriente, lo que llevó al presidente Jimmy Carter a anunciar, en 1980,
una nueva doctrina: “Cualquier intento de una fuerza exterior de tomar el
control de la región del Golfo Pérsico será considerado un ataque a los
intereses vitales de Estados Unidos de América, y dicho ataque será repelido
por los medios que sean necesarios, incluida la fuerza militar”.
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Foto de Zachary Pearson - U.S. Navy. Visto en
La Nación
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Y para reforzar sus palabras, Carter creó la Fuerza de Tareas Conjunta de
Despliegue Rápido (RDJTF), por sus siglas en inglés), y en 1983 esa unidad
fue reconvertida y pasó a llamarse Comando Central de Estados Unidos
(Centcom), el neurálgico centro militar que hoy dirige la Operación Furia
Épica contra Irán.
Hoy Estados Unidos es energéticamente autosuficiente, así que cualquiera
pensaría que el Golfo Pérsico ya no debería importarle demasiado al gobierno
norteamericano. Sin embargo, los funcionarios de Trump citan la
independencia de Estados Unidos del petróleo importado como una de las
razones por las que ahora es más fácil atacar a Irán.