miércoles, 3 de junio de 2015

Sobre la reforma de la polémica ley de vigilancia masiva en EE.UU.

Es noticia, se promulgó una nueva ley que enmienda ciertas previsiones de la "Ley Patriota", aquella que fue aprobada tras los trágicos atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001, que permitía por razones de seguridad, acciones como la recolección masiva de datos telefónicos de los ciudadanos.

Ésta nueva instrumentación legal, es conocida como Ley de Libertad Estadounidense, y el presidente Barack Obama ha señalado que "la aplicación de esta legislación fortalecerá las garantías de las libertades civiles y proveerá mayor seguridad al público en estos programas".

Pero, una vieja y sabia enseñanza señala que "nadie va en contra de sus intereses". Claramente la seguridad es uno de los más importantes intereses de cualquier país amenazado. O ¿estoy equivocado?. Estados Unidos continuará con sus prácticas de vigilancia.

No estoy defendiendo el espionaje masivo, lo que estoy señalando es que de alguna manera continuará, de hecho por la nueva normativa se impide que de ahora en adelante sea el Gobierno quien recolecte directamente los datos telefónicos de millones de ciudadanos. La recopilación, de manera masiva, de la información de los ciudadanos recae en las compañías telefónicas.

La diferencia más destacable de esta nueva legislación es que antes, las agencias de seguridad recolectaban registros de llamados y buscaba en ellos indicios de terrorismo, pero no se le permitía escuchar las conversaciones.

Ahora, "la nueva ley" exigirá que las empresas telefónicas, como Verizon Communications Inc y AT&T Inc, recopilen y almacenen información telefónica, tal como lo hacen para sus procesos de facturación, pero en lugar de entregarla periódicamente a agencias de inteligencia, sólo se facilitarán datos al Gobierno tras una aprobación de la Corte de Vigilancia de Inteligencia Extranjera.

"La ley renueva las medidas que le permiten a la NSA acceder a la información, pero con límites. La NSA ahora puede reanudar tres programas que habían sido suspendidos, pero tiene más restricciones al recoger información de llamadas electrónicas" (CNN).

La Ley de Libertad también establece más transparencia para las sentencias del Tribunal de Supervisión de Inteligencia Extranjera. Uno de los puntos más discutidos, dado que los líderes republicanos, encabezados por el presidente del Senado, Mitch McConnell, trataron de evitar hasta el último momento.

Hay opiniones, como la del experto en seguridad David Unger, que señala que "la mayor parte del aparato de supervisión [de las telecomunicaciones] construido tras el 11-S seguirá intacto, que es lo que quieren los ciudadanos estadounidenses" (ELMUNDO.ES). Unger es profesor de la Universidad Johns Hopkins y autor del libro 'The Emergency State' ('El Estado de Emergencia'), en el que analiza cómo el aparato de defensa de Estados Unidos ha ido expandiéndose en las últimas décadas.

Se ha señalado que el siguiente campo de batalla inmediato de grupos de libertades civiles los encontrará en la defensa, en su intento de evitar una legislación que aumentaría el intercambio de ciertos datos cibernéticos entre el sector privado y el gobierno con el fin de defenderse mejor de las violaciones de datos.

Da la impresión que la discusión no tendrá un fin próximo. El debate por la búsqueda de un equilibrio entre los derechos de privacidad y la seguridad continuará.

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