lunes, 26 de septiembre de 2016

Argentina ¿se caen las expectativas con el gobierno?

Los argentinos sienten que Macri no resultó ser la solución que esperaban.
Por Taos Turner, publicado por The Wall Street Journal.

La economía se sigue contrayendo, mientas que el desempleo y la inflación siguen en niveles altos.

BUENOS AIRES—La contracción de la economía argentina y el alza del desempleo empiezan a generar quejas cada vez más fuertes entre la población en Argentina, todo un desafío para el presidente Mauricio Macri en un país donde el malestar económico ha derribado a líderes anteriores.

El problema es que Macri prometió que esto no ocurriría. Cuando asumió la presidencia en diciembre con el compromiso de derrotar la inflación y reactivar la economía, les dijo a los argentinos que podían esperar un futuro mejor en el segundo semestre.

Los inversionistas siguen de cerca el ánimo de la calle puesto que el malestar económico y social ha contribuido a la caída de algunos políticos que no pertenecían al todopoderoso movimiento populista del peronismo. De hecho, Macri aspira a ser el primer mandatario no peronista en completar su período en al menos medio siglo.

“Muchas empresas han demostrado que confían en la Argentina”, dijo el presidente el martes en su intervención en Naciones Unidas. “Cada día se anuncian más inversiones, que se van a traducir en empleos y pondrán al país en el camino de la expansión de la economía”.

La situación de muchos argentinos, no obstante, dista de ser color de rosa. “Estoy muy desilusionado con el presidente Macri”, reconoció Fabián Vicente, un vendedor de revistas de 55 años. “En su campaña dijo que no iba a ver inflación y hasta ahora hizo todo lo contrario y la verdad pensé que iba a cumplir. La gente está muy enojada”.

El mandatario ha intentado estimular el crecimiento e implementar políticas de mercado sin provocar una reacción social en contra. Reactivar la economía es clave para sus esperanzas de conseguir más escaños en el Congreso en las elecciones del próximo año, indican sus asesores.

Visto en The Wall Street Journal
Durante los primeros días de su gobierno, Macri redujo los impuestos a las exportaciones, puso fin a los controles cambiarios y devaluó el peso, ganándose los elogios de economistas y del presidente de Estados Unidos, Barack Obama. Los ejecutivos de multinacionales como Coca-Cola Co. y Siemens AG lo alabaron en un reciente foro de negocios, afirmando que sus políticas restaurarán la riqueza perdida hace mucho en Argentina, si la gente le da tiempo.

“Lo más importante en este momento es tener paciencia”, dijo Peter Orszag, vicepresidente de banca de inversión de Lazard. “El gobierno ha puesto en marcha un conjunto adecuado de reformas. Se necesitará tiempo para ver los frutos”.

Las cifras, sin embargo, han sido desalentadoras. La economía se contrajo 4,3% en el período de 12 meses terminado en junio, el desempleo alcanzó 9,3% en el segundo trimestre y la producción industrial cayó 7,9% en julio frente a igual mes del año anterior.

Algunos líderes sindicales dicen que es hora de que Macri cambie de estrategia y han convocado a una huelga nacional, aunque no han definido la fecha.

Decenas de miles de personas se reunieron frente al palacio presidencial a fines de agosto en la mayor manifestación realizada contra el gobierno. Hace una semana, los pilotos de la línea aérea bandera, Aerolíneas Argentinas, dejaron de volar durante casi un día para exigir una mejor remuneración.

Las dificultades ponen de manifiesto una dura realidad para Macri: desmantelar las políticas populistas de su predecesora, Cristina Fernández de Kirchner, puede demorar más tiempo de lo que esperaba. El trabajo es tanto más difícil, dicen sus asesores, porque los argentinos se acostumbraron a la generosidad del Estado que Macri está terminando.

En los últimos años, el gobierno gastó miles de millones de dólares al año para subvencionar el gas y la electricidad, a veces incluso para familias en mansiones con piscinas climatizadas. Gastó otros miles de millones, mientras la pobreza aumentaba, para subvencionar la compra de dólares estadounidenses y pasajes de avión internacionales, lo que permitió que un número récord de argentinos pasara sus vacaciones en lugares como Orlando y Playa del Carmen, en México.

Presidentes anteriores enfrentaron crisis más graves, como la hiperinflación de los años 80 o la cesación de pagos de 2001, pero ninguno asumió el cargo con tantas personas dependiendo del Estado para sus ingresos o asistencia económica.

“Las circunstancias en que Macri toma el gobierno son muy difíciles. Es tanto lo que tiene que hacer que me gustaría simplemente que al cabo de cuatro años Macri haya llegado a normalizar el país”, dijo el historiador Luis Alberto Romero.
Macri heredó la mayoría de sus problemas, incluyendo un déficit fiscal de 7% del Producto Interno Bruto y una inflación de dos dígitos. Algunos, sin embargo, son de su propia creación.

El gobierno redujo los subsidios al gas, elevando tanto los precios que en el Gran Buenos Aires las facturas de calefacción se multiplicaron en algunos casos por diez.

La Corte Suprema obligó a Macri el mes pasado a reponer los subsidios, diciendo que antes de elevar las tarifas debe llamar a audiencias públicas. El error costó cientos de millones de dólares y dificulta la esperanza de reducir el déficit de Argentina este año y el próximo.

“Las políticas del gobierno sólo están beneficiando a un grupo de empresas multinacionales y afectan a la mayoría del pueblo”, dijo Hugo Godoy, secretario general de ATE, un sindicato de trabajadores estatales que está llamando a una huelga nacional.

La aprobación de Macri cayó de 63% en diciembre a 40% en la actualidad, según el encuestador Hugo Haime. La inflación, que superó 40% después de la devaluación, golpea con fuerza a las familias de menores ingresos. Alrededor de 1,5 millones de personas han caído en la pobreza desde que Macri asumió el cargo, de acuerdo con un estudio de la Universidad Católica de Argentina.

Haime dijo que muchos en las afueras de esta ciudad temen una “explosión social” si la situación no mejora pronto. “Esta preocupación está basada en la historia, no en el gobierno de Macri, porque hemos pasado por momentos en que la gente no llegaba a fin de mes y tuvimos saqueos en diciembre”, aseveró Haime.

Los funcionarios del gobierno y algunos analistas, sin embargo, dicen que Argentina está mejorando y que las protestas se limitan a los sindicatos y los militantes leales a Fernández de Kirchner.

“Sabemos que falta muchísimo y que hay un momento de recesión, pero vamos por el camino correcto”, dijo Marcos Peña, jefe de gabinete del Macri. “Vamos a crecer y vamos a estar mejor”, señaló.

Los encuestadores también recalcan que si bien los índices de aprobación de Macri han caído, muchos argentinos dicen que les gusta la persona del presidente, lo que implicaría que su popularidad se podría beneficiar de un repunte de la economía.

Algunos sectores se están recuperando. Las ventas de automóviles aumentaron 21% en agosto frente a julio y los recortes de impuestos les han permitido a los agricultores sembrar más e invertir en nuevos equipos.

Estos son los primeros brotes de una recuperación que impulsará el crecimiento a 3,5% en 2017, dijo hace poco el ministro de Hacienda, Alfonso Prat-Gay. La inflación se está moderando y caerá a 17% anualizado el próximo año, estimó el ministro ante el Congreso.

En comparación con anteriores transiciones económicas difíciles, la clase media no ha salido a protestar contra el gobierno, dijo Jimena Blanco, jefa de análisis de riesgo en América Latina de Verisk Maplecroft, una consultora británica. “Si la tasa de inflación sigue disminuyendo y Macri se las arregla para evitar la agitación sindical, creo que no estamos en un camino fácil, pero estamos en un camino viable”, aseveró.— Alberto Messer contribuyó a este artículo. / Por Taos Turner, publicado por The Wall Street Journal.--

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