viernes, 19 de agosto de 2016

Extinción de las abejas amenaza nuestra alimentación

La polinización es el proceso de transferencia del polen desde los estambres hasta el estigma o parte receptiva de las flores en las angiospermas, donde germina y fecunda los óvulos de la flor, haciendo posible la producción de semillas y frutos. Los vectores (los transportes) de polinización pueden ser tanto bióticos, como aves, insectos, murciélagos, etc.; como abióticos, por ejemplo agua o viento.

Maestro Polinizador
Foto: "Maestro Polinizador" de Alberto Castillo. Visto en Flickr
Existe una gran variedad de vectores bióticos, entre ellos los himenópteros (abejorros, abejas y avispas), lepidópteros (mariposas y polillas) y dípteros (moscas), así como colibríes y algunos murciélagos y roedores.

La mayoría de los cultivos, por ejemplo los cereales, son anemófilos, es decir polinizados por el viento o son autógamos (autopolinizados). Pero aproximadamente el 30% de los cultivos agrícolas del mundo (por ejemplo, muchos frutos y hortalizas) dependen de la polinización realizada por insectos y otros animales.

Las flores de los cultivos agrícolas, como girasol, manzanas, tomates o algodón, por mencionar algunos pocos, necesitan recibir polen para producir semillas o frutas, trabajo realizado por insectos, aves o animales que lo llevan de una flor a otra permitiendo la polinización. Escarabajos, abejas, moscas, mariposas, algunas especies de aves y murciélagos son los responsables de fecundar las flores. Todos ellos muy susceptibles a los agroquímicos, en especial los plaguicidas e insecticidas denominados neonicotinoides y coumaphos, de uso común en la agricultura para matar parásitos.

Estudios recienten demuestran que en muchas regiones el polen está contaminado por los agroquímicos y disminuye el número de abejas. En 2013 un informe de la Autoridad Europea para la Seguridad de los Alimentos (European Food Safety Authority - EFSA) difundido en enero de este año alertó que los insecticidas con neonicotinoides, químicos derivados de la nicotina, serían los principales responsables del colapso de colonias de abejas en todo el mundo.

Las abejas participan decisivamente en la reproducción de muchas especies vegetales, el 90 por ciento de las especies vegetales son polinizadas por ellas. Su desaparición sería catastrófica para el ecosistema. De las abejas depende la reproducción de muchas especies vegetales, hasta la mayoría de los cultivos con los que se nutre al ganado.

La seguridad de la abejas y el resto de los polinizadores, tan importantes por su papel en la producción de alimentos, hoy no está garantizada.

No sólo los agroquímicos ponen en peligro a los polinizadores, la destrucción del habitad por la deforestación es otro gran problema. Queda claro, sin bosques no hay polinizadores que apoyen a los cultivos, y sin cultivos no hay alimentos.


Aunque a algunos les parezca increíble, la acción humana sobre el medio ambiente y el cambio climático están poniendo a una de cada cinco plantas del mundo en riesgo de extinción, y en peligro a nuestros alimentos. Ya se señalan listas de alimentos que en cuestión de décadas comenzarán a escasear en el mundo.

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