viernes, 10 de enero de 2014

¿Vale la pena comprar un televisor de última tecnología?

Los fabricantes de televisores se quedaron sin ideas
Por Farhad Manjoo para The Wall Street Journal.

Recientemente me ha costado encontrar programas de televisión que me entusiasmaran y tuvieran gracia. Pensé que quizás era yo, pero me di cuenta de que el problema era que todos los programas eran demasiado planos.

Tengo un televisor de pantalla plana de 42 pulgadas que está colgado de forma ostentosa en la pared. Pero, según las noticias de la Feria de Electrónicos de Consumo (CES, por sus siglas en inglés) en Las Vegas esta semana, lo plano ya pasó de moda.

En cambio, según los promotores de la CES, los mejores televisores ahora son curvos, y le ofrecen al televidente una concavidad de izquierda a derecha. Y, de algún modo, las pantallas curvas mejoran la calidad de los programas de televisión, sostienen los que hacen la televisión.

Bueno, no. Los televisores están en un callejón sin salida de innovación. No hay ideas nuevas en el hardware de televisión por las que valga la pena pagar, entonces, gracias a la competencia y las eficiencias de producción, las TV buenas se abaratan cada vez más. Mientras menos cuestan, más desesperados se vuelven los fabricantes de televisores, y llenan sus aparatos con más y más funciones sin sentido.

Desde el 3D a las pantallas curvas de 4K, a los extraños aparatos "con forma de cuña" de Sony (ni pregunte), somos testigos de una industria que se quedó sin ideas, un negocio que busca en la oscuridad algo —cualquier cosa— que pudiera convencernos de desprendernos de nuestro dinero.

La muerte de la innovación en televisores no ha producido porque los aparatos actuales sean perfectos. Nada parecido. Sigue siendo una gran molestia encontrar algo que uno quiera ver, o ver programas de TV o películas por Internet sin consultar varios controles remotos, o navegar el menú bizantino de los sistemas de cable. En efecto, en nuestras salas modernas con varios aparatos y varios servicios de suscripción, casi nada es tan fácil como debería serlo.

Pero los fabricantes de televisores no pueden hacer frente a ninguno de estos problemas. No tienen la influencia para cerrar acuerdos significativos con empresas de entretenimiento, lo cual sería necesario para solucionar el problema de tener que suscribirse a muchos servicios para ver todo lo que uno quiere. No pueden cambiar la forma en que los sistemas de cable agrupan canales, lo que podría facilitar reducir la factura mensual.

Así mismo, los fabricantes no pueden lograr que todos los aparatos conectados a su televisor obedezcan a una sola interfaz, que sería la mejor forma de solucionar el problema de la molesta tecnología de los aparatos de entretenimiento. (Microsoft fue el que más se acercó con su Xbox One, pero requirió una fuerte inversión en nuevas tecnologías como reconocimiento de voz y movimiento que los fabricantes de televisores probablemente no pueden costear con sus pequeños márgenes).

Al no poder solucionar lo que realmente aflige a la TV, los fabricantes agregan funciones para incrementar sus ganancias. Por ejemplo el 3D, una función que se promocionó de forma mesiánica durante los últimos años.

¿Dónde quedó eso? En la nada. El 3D era extraño (con esos anteojos), incómodo (alguna gente reportó dolores de cabeza), y no muy interesante (no había muchos programas de 3D para mirar).

El fracaso del 3D no significa necesariamente que las futuras novedades de los televisores estén condenadas, pero sin dudas no es una buena señal. Este año, la novedad son los televisores de ultra alta definición, llamados de 4K, que ofrecen pantallas de altísima resolución. Pero pregunto de cuánta más definición queremos que sean nuestras pantallas, en especial en una sala grande y de lejos. Para mis ojos que envejecen, la HD actual está bien, ¿para qué pagar más?

Y el 4K tiene el mismo problema que afectó al 3D: hasta que la gente compre muchos aparatos de 4K, las empresas de entretenimiento no tendrán mucho incentivo para producir contenido de 4K. Pero sin mucho contenido, hay pocos motivos para comprar un televisor 4K.

Sume todos estos factores y obtiene un consejo de consumo bastante sólido: compre un televisor barato, como recomendó hace poco John Herrman de BuzzFeed. La industria de pantallas de TV se volvió tan eficiente que puede producir aparatos muy buenos a precios bajos. Y no necesita mucho más que una buena pantalla, ya que los agregados como entretenimiento por Internet son provistos con mayor calidad por aparatos complementarios como Apple TV, Google Chromecast, Roku y los sistemas de videojuegos como Xbox y PlayStation.

¿Y si realmente quiere funciones extra como curvas y 4K? Lo mejor que puede hacer es esperar, esperar, esperar. Si el 4K realmente va a tener éxito, conseguirá un televisor mucho mejor por menos dinero en un par de años. / Por Farhad Manjoo para The Wall Street Journal.

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