sábado 27 de septiembre de 2008

Paraguay

Paraguay.- "No sé qué por qué la extraña fascinación que sentía mi tata por el Paraguay, sería el nombre, tan eufónico, tal vez fuera el conocimiento que tenía de la historia trágica de esa patria tan nuestra y al mismo tiempo tan ajena, en tiempos del Mariscal López, alguna mujer que amó, quién sabe. Lo conoció de grande, luego de que en Santiago comenzara a correr la versión de que allá había mucho trabajo. En ese tiempo volvió el Negro Ruiz –que también había ido a ver si eran ciertas las versiones- contando maravillas. Una anécdota del Negro los decidió a mi tata y al amigo a darse una vuelta por allá. Contaba que en los hoteles había unos muchachos que vendían cigarrillos y golosinas que llevaban en un cajoncito colgado del cuello. Uno de los santiagueños quiso comprar cigarrillos, pero como el chango no tenía cambio le devolvió el paquete. El muchacho le dijo que faltaba más, que se llevara los cigarrillos, que al día siguiente, cuando lo viera, le pagara...".(sigue). Escritos e ideas.

Un excelente post, vale el tiempo de lectura. Les confieso que comparto esa "extraña fascinación" que sentía su Tata por el Paraguay. Tengo familia allá, pero más allá de eso conozco buena parte de ese hermoso y hermano País. Aprecio mucho sus paisajes y he tenido la gracia de conocer a su gente, esa de tierra adentro. Cuando vayan, veran que no es diferente a nuestra gente, esa de tierra adentro.